Wall Street abrió este viernes en terreno negativo, presionado por la caída de las acciones tecnológicas y por nuevas dudas sobre el ritmo de financiación de la inteligencia artificial.
Diez minutos después del inicio de operaciones en Nueva York, el Dow Jones de Industriales bajaba un 0,46 %, hasta los 51.682 puntos. El S&P 500 retrocedía un 0,69 %, hasta 7.306 unidades, mientras que el Nasdaq, de fuerte peso tecnológico, perdía un 1,09 %, hasta 25.083 enteros.
El arranque reflejó un giro de cautela entre los inversionistas. Los valores vinculados a chips, computación y software fueron los más golpeados, en una sesión donde volvió a aparecer una pregunta clave para el mercado: cuánto costará sostener la carrera de la inteligencia artificial.
OpenAI vuelve al centro de las dudas
Según reportes de medios especializados, OpenAI estaría considerando retrasar su salida a bolsa después del debut bursátil de SpaceX. Esa posibilidad provocó inquietud entre inversionistas, especialmente por el impacto que tendría sobre la financiación de sus enormes necesidades de infraestructura.
JPMorgan señaló en una nota que la información genera preocupación sobre la sostenibilidad del gasto de OpenAI, en particular si se retrasa el acceso a capital procedente de los mercados públicos.
La reacción se sintió rápido en el sector tecnológico. Micron caía cerca de un 6 %, Advanced Micro Devices retrocedía un 4 %, Intel bajaba un 5 %, Nvidia perdía un 1,6 % y Oracle cedía un 0,1 % en los primeros compases de la sesión.
Para el mercado, el tema va más allá de una sola empresa. OpenAI se ha convertido en uno de los nombres centrales del auge de la inteligencia artificial, y cualquier duda sobre su capacidad para financiar centros de datos, chips y energía puede golpear la narrativa de crecimiento que ha sostenido a buena parte del sector tecnológico.
El petróleo baja pese a la tensión en Ormuz
En otros mercados, el petróleo intermedio de Texas, WTI, abrió con una caída del 3,17 %, hasta 69,64 dólares por barril. El movimiento llamó la atención porque se produjo mientras los operadores siguen pendientes del estrecho de Ormuz, uno de los pasos marítimos más importantes para el comercio energético mundial.
Irán insistió este viernes en que los buques que transiten por el estrecho deben seguir las rutas establecidas por la República Islámica. La advertencia llegó después de que un carguero con bandera de Singapur fuera atacado cerca de las costas de Omán por un proyectil desconocido. El incidente no dejó víctimas.
Aunque la tensión en Ormuz suele impulsar los precios del crudo, esta vez predominó la lectura de que el mercado aún confía en una posible normalización del tránsito marítimo. Aun así, cualquier nuevo ataque o restricción podría modificar rápidamente esa percepción.
Oro sube como refugio
El oro, considerado un activo refugio en momentos de incertidumbre, subía un 0,32 %, hasta los 4.060 dólares. La plata, en cambio, bajaba un 0,5 %, hasta 58,11 dólares.
El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años también retrocedía, hasta el 4,39 %, una señal de mayor búsqueda de seguridad entre algunos inversionistas.
La jornada dejó un mensaje claro: el mercado sigue sensible a dos frentes. Por un lado, las dudas sobre cuánto puede sostenerse el gasto en inteligencia artificial. Por el otro, la tensión geopolítica en Ormuz, que mantiene bajo vigilancia al petróleo y al comercio global.
Wall Street comenzó el día en rojo porque los inversionistas están recalculando riesgos. La inteligencia artificial sigue siendo una promesa poderosa, pero cada vez cuesta más ignorar el precio de construirla.