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Milena Jesenská: la mujer detrás de las cartas de amor más intensas de Kafka

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Milena Jesenská (1896 – 1944) - Periodista, escritora y traductora checa. Vía Wikimedia Commons

La relación entre Milena Jesenská y Franz Kafka comenzó con una solicitud profesional. Ella quería traducir uno de sus relatos al checo. Él aceptó. Lo que ninguno parecía anticipar era que ese intercambio terminaría convertido en una correspondencia intensa, angustiosa y profundamente íntima.

Milena Jesenská nació en Praga en 1896 y desarrolló una carrera como periodista, escritora, editora y traductora. Mientras vivía en Viena con su esposo, el crítico literario Ernst Pollak, descubrió la obra de Kafka y le pidió autorización para traducir El fogonero. Su versión fue una de las primeras traducciones de Kafka a otro idioma.

La comunicación profesional pronto cambió de tono. Kafka comenzó a escribirle casi diariamente y, en ocasiones, más de una vez en una misma jornada. Sus cartas pasaban del entusiasmo al miedo, de la pasión a la desesperación. Más de cien de esos textos sobreviven y forman la colección conocida como Cartas a Milena. Sin embargo, el título produce una impresión incompleta: las cartas de ella a Kafka no han sido encontradas. El lector escucha principalmente una mitad de la conversación.

Milena Jesenská y Franz Kafka se vieron personalmente solo dos veces. Primero pasaron cuatro días juntos en Viena. Más tarde compartieron un día en Gmünd, una ciudad situada entre Austria y la actual República Checa. Su relación fue, por lo tanto, mucho más extensa sobre el papel que en la vida cotidiana.

Kafka estaba enfermo de tuberculosis y tenía una relación complicada con la intimidad. Había vivido compromisos sentimentales frustrados y temía que el matrimonio destruyera la soledad que necesitaba para escribir. Sus cartas a Milena reflejan ese conflicto: deseaba acercarse a ella, pero también parecía aterrorizado ante la posibilidad de convertir el deseo en una vida compartida.

Milena, por su parte, seguía casada con Pollak. El matrimonio era difícil, pero reducir su decisión de no abandonarlo a una falta de amor por Kafka sería demasiado simple. Existían dependencias económicas, vínculos emocionales y obstáculos sociales. Finalmente, Kafka interrumpió la relación cuando comprendió que ella no dejaría a su esposo. La correspondencia frecuente terminó en 1920, aunque intercambiaron algunos mensajes durante los años siguientes.

Después de la muerte de Kafka por tuberculosis en 1924, Milena escribió sobre él y ayudó a conservar su legado. Más tarde se divorció de Pollak y, en 1927, se casó con el arquitecto Jaromír Krejcar, con quien tuvo una hija. Su importancia histórica, sin embargo, supera ampliamente su relación con Kafka.

Cuando las fuerzas nazis ocuparon Checoslovaquia, Jesenská colaboró con la resistencia y ayudó a personas judías y perseguidas a escapar. Fue arrestada en 1939 y enviada al campo de concentración de Ravensbrück. Murió allí el 17 de mayo de 1944, después de que su salud se deteriorara por las condiciones del encarcelamiento. Décadas más tarde, Yad Vashem la reconoció como Justa entre las Naciones por sus acciones para salvar vidas.

La historia de Milena Jesenská y Franz Kafka suele presentarse como un romance imposible. Pero ella no fue simplemente la mujer que recibió sus cartas. Fue una periodista valiente, una traductora pionera y una integrante de la resistencia que arriesgó su vida por otras personas.

Kafka quedó inmortalizado por las palabras que le envió. Milena merece ser recordada también por las decisiones que tomó cuando las palabras ya no eran suficientes.

El Especialito

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