Los Mets de Nueva York despidieron este viernes al dirigente venezolano Carlos Mendoza, en medio de una temporada marcada por malos resultados, una prolongada crisis deportiva y expectativas muy superiores al rendimiento del equipo.
La organización anunció la salida de Mendoza y confirmó que Andy Green asumirá como dirigente interino por el resto de la campaña 2026. La decisión fue comunicada por David Stearns, presidente de operaciones de béisbol del club.
El movimiento llega con los Mets en el último lugar de la División Este de la Liga Nacional, con marca de 34-47 y una racha reciente de seis derrotas consecutivas. El equipo también se encuentra a 15 juegos del liderato divisional y a 9.5 puestos del último comodín de la Liga Nacional.
Una temporada que se complicó rápido
La salida de Mendoza representa un cambio drástico para una organización que llegó al año con altas expectativas. El propietario Steve Cohen ha sostenido una de las nóminas más altas de las Grandes Ligas, pero los resultados no acompañaron.
Los problemas comenzaron temprano. De acuerdo con reportes de MLB, el equipo sufrió una racha de 12 derrotas en abril, un golpe que marcó el tono de una primera mitad muy irregular. Más recientemente, los Mets fueron barridos por los Cachorros en Citi Field y llegaron a la decisión tras seis caídas seguidas.
La crisis no se limitó a una sola área. El equipo mostró inconsistencias ofensivas, problemas para sostener ventajas y una falta de estabilidad que terminó colocando al dirigente en una posición cada vez más difícil.
Mendoza no logró sostener el proyecto
Carlos Mendoza había llegado a los Mets después de trabajar como coach de banca de los Yankees. En su primera etapa con el club de Queens, generó expectativas por su perfil cercano al jugador y por su conocimiento del béisbol neoyorquino.
Sin embargo, el proyecto se fue desgastando. Aunque Mendoza había sido ratificado para la temporada 2026 tras un cierre decepcionante en 2025, la nueva caída del equipo aceleró una decisión que parecía cada vez más inevitable.
Para los Mets, el despido busca enviar una señal clara: la organización no está dispuesta a dejar pasar otra campaña sin reaccionar. Aun así, el cambio en el dugout no resuelve por sí solo las dudas sobre la construcción del roster, las lesiones, el rendimiento de varias figuras y la responsabilidad de la gerencia.
Andy Green toma el mando
Andy Green será el encargado de dirigir al equipo de manera interina por el resto del año. Green ya tenía experiencia como dirigente de Grandes Ligas, tras comandar a los Padres de San Diego entre 2016 y 2019. También ha trabajado en funciones de desarrollo y estructura interna dentro del béisbol profesional.
Su tarea será compleja. Los Mets necesitan estabilizar el clubhouse, recuperar competitividad y definir si todavía tienen margen para pelear por un puesto de comodín o si deberán cambiar de rumbo antes de la fecha límite de cambios.
El nombramiento de Green también permite a la organización ganar tiempo antes de decidir quién será el dirigente permanente. Si logra una reacción, podría entrar en la conversación para quedarse. Si no, los Mets probablemente iniciarán una búsqueda más amplia al terminar la temporada.
Otra sacudida para una afición frustrada
La noticia cae en un momento de fuerte frustración para los fanáticos. Los Mets han invertido fuerte, han prometido competir y han generado expectativas de campeonato, pero todavía no han logrado convertir esos recursos en una fórmula estable de éxito.
Para Mendoza, el despido marca el final de una etapa que comenzó con ilusión y terminó bajo la presión de una temporada que se salió de control. Para los Mets, abre una nueva fase de incertidumbre.
El equipo de Queens todavía tiene media temporada por delante, pero el mensaje ya está dado. La paciencia se acabó, el banco cambió de dueño y ahora Andy Green tendrá la responsabilidad de intentar rescatar lo que queda de una campaña que empezó con ambición y terminó, al menos por ahora, en crisis.