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Trump exige bajar la gasolina a 2,50 dólares y aumenta la presión sobre vendedores

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WASHINGTON (United States), 29/06/2026.- US President Donald Trump sits at the Resolute Desk before signing an executive order on vehicle repairs at the Resolute Desk in the Oval Office at the White House in Washington, DC, USA, 29 June 2026. EFE/EPA/SAMUEL CORUM / POOL

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, exigió este lunes a los vendedores de gasolina reducir “de inmediato” los precios al consumidor, al argumentar que el petróleo se cotiza en torno a los 68 dólares por barril y que los precios actuales del combustible siguen siendo demasiado altos.

En un mensaje publicado en Truth Social, Trump pidió que la gasolina se ubique alrededor de los 2,50 dólares por galón. También apuntó contra California, al reclamar una reducción de los impuestos estatales sobre los combustibles, que según él elevan artificialmente el precio final para los consumidores.

La presión llega en un momento sensible para la Casa Blanca. Aunque los precios del petróleo han bajado tras la desescalada parcial en Oriente Medio, los valores en las estaciones de servicio no han caído al ritmo que Trump espera. Según AAA, el promedio nacional de gasolina regular se encuentra alrededor de 3,85 dólares por galón, con fuertes diferencias entre estados.

California, en el centro del reclamo

California volvió a quedar en el centro de la discusión por sus altos precios. De acuerdo con datos de AAA, el promedio estatal supera los 5,40 dólares por galón, uno de los niveles más elevados del país. Hawái y Washington también aparecen entre los estados con precios más altos.

Trump ha insistido en que las cargas fiscales estatales y las políticas energéticas locales perjudican a los conductores. Su mensaje busca conectar con consumidores afectados por el costo del combustible, especialmente en estados donde llenar el tanque sigue siendo mucho más caro que el promedio nacional.

El mandatario también ha acusado a compañías petroleras y vendedores de no trasladar con suficiente rapidez la caída del crudo al precio final. Días antes, había ordenado al Departamento de Justicia investigar posibles prácticas de sobreprecio en el sector energético.

El petróleo baja, pero la gasolina tarda

La relación entre el precio del petróleo y el de la gasolina no siempre es inmediata. Analistas del mercado energético señalan que los precios en las estaciones pueden tardar en reflejar cambios en el crudo debido a costos de refinación, transporte, inventarios, impuestos y márgenes de distribución.

Durante la etapa de mayor tensión en Oriente Medio, los precios del combustible subieron con fuerza por el temor a interrupciones en el suministro global. El estrecho de Ormuz, una ruta clave para el transporte de petróleo y gas natural licuado, fue uno de los puntos de mayor preocupación.

Tras el acuerdo marco entre Estados Unidos e Irán para extender un alto el fuego por 60 días y reabrir el estrecho, los mercados energéticos comenzaron a mostrar alivio. Sin embargo, reportes indican que la normalización completa del flujo de energía puede tomar tiempo, especialmente por riesgos de seguridad y ajustes logísticos.

La guerra y el costo político

El precio de la gasolina se ha convertido en un problema político para Trump. La administración enfrenta presión por la inflación, el costo de vida y las consecuencias económicas de la guerra en Oriente Medio.

Durante el conflicto, los precios llegaron a niveles mucho más altos en varias regiones del país. Aunque el promedio nacional ha bajado desde sus picos recientes, sigue por encima de las promesas políticas de Trump y de lo que muchos conductores consideran aceptable.

La exigencia de llevar el galón a 2,50 dólares funciona como un mensaje directo a consumidores frustrados. También busca trasladar parte de la responsabilidad a vendedores, petroleras y gobiernos estatales, especialmente California.

Una promesa difícil de cumplir

Bajar la gasolina a 2,50 dólares por galón no depende únicamente de una orden presidencial. El precio final se forma por una combinación de factores: el valor internacional del crudo, la capacidad de refinación, la demanda estacional, los impuestos estatales y federales, los costos de distribución y la competencia local.

Por eso, aunque Trump puede presionar políticamente y ordenar investigaciones, no tiene control directo sobre todos los componentes del precio en las estaciones de servicio.

El debate continuará mientras el Gobierno intenta mostrar alivio económico tras el acuerdo de 60 días con Irán y la reapertura del estrecho de Ormuz. Para millones de conductores, la medida real del éxito no estará en los mensajes políticos, sino en el precio que vean al llegar a la bomba.

Por ahora, la gasolina sigue siendo una de las principales pruebas económicas para la Casa Blanca. Trump quiere que baje rápido. El mercado, en cambio, se está moviendo con más lentitud.

El Especialito

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