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Zog I de Albania: el rey que fumaba 11 paquetes al día y respondió a tiros a sus asesinos

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Zog I (cuyo nombre de nacimiento era Ahmet Zogolli, aunque más tarde lo cambió por Ahmet Zogu) (8 de octubre de 1895 – 9 de abril de 1961) fue rey de Albania de 1928 a 1939. Anteriormente había ocupado los cargos de primer ministro de Albania (1922–1924) y presidente de Albania (1925–1928). Fuente: Colección George Grantham Bain, Biblioteca del Congreso. Via Wikimedia Commons.

Al rey Zog I de Albania se le atribuía un hábito capaz de alarmar incluso a los fumadores más empedernidos: alrededor de 225 cigarrillos diarios. La cifra equivale a poco más de 11 paquetes y ayudó a construir la imagen de un monarca que gobernaba rodeado de humo, guardaespaldas y enemigos políticos.

La cantidad exacta es difícil de comprobar. Algunos relatos biográficos afirman que Zog fumaba continuamente mientras trabajaba, recibía visitantes o discutía asuntos de Estado. Sin embargo, como muchas historias sobre personajes excéntricos, el dato fue repetido durante décadas sin un registro médico que permita demostrar que consumía esa cantidad todos los días.

Su verdadero nombre era Ahmet Zogu. Nació en 1895 dentro de una influyente familia de la región montañosa de Mati. Tras ocupar cargos como primer ministro y presidente, transformó Albania en una monarquía el 1 de septiembre de 1928 y se proclamó Zog I, rey de los albaneses.

El país que dirigía estaba marcado por rivalidades regionales, venganzas familiares, pobreza y una fuerte presión extranjera. Aunque Albania era oficialmente una monarquía constitucional, Zog concentró amplios poderes, fortaleció la policía y persiguió a numerosos opositores.

Su gobierno también impulsó reformas legales y administrativas. Intentó reducir la influencia de las estructuras tribales, modernizar las instituciones y establecer un código civil inspirado en modelos europeos. Pero esos cambios convivieron con autoritarismo, corrupción y una dependencia económica cada vez mayor de Italia.

La vida del rey Zog I de Albania estuvo rodeada de amenazas. Con frecuencia se afirma que sobrevivió a más de 55 intentos de asesinato. Esa cifra no puede verificarse caso por caso, pero sí refleja la extraordinaria cantidad de enemigos políticos, conspiradores y familias enfrentadas con él.

Uno de los ataques mejor documentados ocurrió el 20 de febrero de 1931. Zog se encontraba en Viena por motivos de salud y había asistido a una representación de la ópera Pagliacci. Cuando su grupo salió del edificio y se dirigía hacia los automóviles, dos exiliados albaneses abrieron fuego.

Los atacantes eran Aziz Çami y Ndok Gjeloshi, opositores al régimen. Uno de los guardias del rey, Llesh Topallaj, murió tras recibir varios disparos. El ministro Eqrem Libohova también resultó herido.

Zog salió ileso y, según los relatos más conocidos, sacó su propia pistola y respondió al ataque. No alcanzó a los agresores, pero el episodio fue presentado como una rareza histórica: un monarca que participó personalmente en el tiroteo organizado para matarlo. Las autoridades austríacas capturaron posteriormente a los responsables.

La historia fortaleció su reputación de superviviente. También aumentó su desconfianza. Zog limitaba sus apariciones públicas, se rodeaba de familiares y guardias leales y, según relatos de la época, temía incluso ser envenenado.

Pero las pistolas no pudieron proteger su reino de un ejército extranjero. El 7 de abril de 1939, Italia invadió Albania. Las fuerzas albanesas no estaban en condiciones de resistir y la familia real huyó primero hacia Grecia. El reinado de Zog había terminado después de poco más de una década.

Durante su exilio pasó por varios países europeos, vivió durante un tiempo en Inglaterra y posteriormente se estableció en Egipto. Tras la caída del rey Farouk, la familia se trasladó a Francia.

Zog nunca recuperó el trono. Murió el 9 de abril de 1961 en un hospital de Suresnes, cerca de París. Tenía 65 años y llevaba más de dos décadas lejos de Albania.

La historia del rey Zog I de Albania contiene suficientes hechos extraordinarios sin necesidad de aceptar cada cifra literalmente. Se convirtió en rey por decisión propia, gobernó bajo constantes amenazas, sobrevivió a un tiroteo frente a una ópera y terminó expulsado por una invasión.

Quizá no fumara exactamente 225 cigarrillos cada día ni existieran precisamente 55 atentados. Lo que sí parece indiscutible es que Zog gobernó como un hombre convencido de que cualquier reunión, viaje o salida nocturna podía ser la última.

El Especialito

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