Kylie Jenner tenía 17 años cuando la revista TIME la incluyó, junto a Kendall Jenner, entre las adolescentes más influyentes de 2014. Un año después, internet estaba tan obsesionado con sus labios que algunos jóvenes intentaban imitarlos mediante un peligroso reto viral. Kylie pidió públicamente a sus seguidores que no participaran y los animó a aceptarse como eran.
Luego llegó el producto que definiría toda una época. Los primeros tres tonos de Kylie Lip Kits salieron a la venta en 2015 y se agotaron en aproximadamente diez minutos.
Esa secuencia resume la influencia de Kylie Jenner mejor que cualquier cifra. El público no se limitaba a observarla. Analizaba cada detalle de su apariencia: el lápiz labial marrón, los constantes cambios de color de cabello, las uñas, la ropa y aquellas historias de Snapchat que circulaban en capturas de pantalla.
Para una generación que prácticamente creció con un teléfono en la mano, Kylie representaba algo distinto a las estrellas de cine y los íconos del pop que la precedieron. Parecía lo suficientemente cercana como para copiarla.
Cuando todos querían imitar el estilo de Kylie
Los años de “King Kylie” funcionan hoy como una cápsula del tiempo digital. Cabello turquesa, labios mate, camisetas extragrandes, automóviles de lujo y una cuenta de Snapchat que millones de personas revisaban casi compulsivamente.
Muchas celebridades ya habían influido en la moda antes que ella. Los blogueros y creadores de YouTube también estaban construyendo la economía moderna de los influencers. Lo particular de Kylie fue la escala con la que la fama tradicional y las redes sociales chocaron frente a una audiencia joven.
Podía usar un tono de labial por la mañana y hacer que miles de personas preguntaran por él antes del almuerzo. Los Lip Kits funcionaron porque las consumidoras ya intentaban recrear su apariencia. Durante años, Kylie había generado deseo sin presentarlo abiertamente como una campaña de mercadeo.
En aquel momento no necesitaba explicarle las tendencias a su público. Con frecuencia, ella era la razón por la que todos comenzaban a hablar de ellas.
La transformación de una figura nacida en Snapchat
Internet cambió y Kylie también supo transformarse. Una celebridad menos adaptable habría pasado la década siguiente intentando reproducir el éxito de 2016. Ella tomó otra dirección.
Las pelucas llamativas aparecieron con menos frecuencia, el maquillaje se volvió más suave y su vestuario cambió. Incluso su personalidad pública comenzó a proyectarse de una manera más controlada. La intimidad caótica que ofrecía Snapchat fue reemplazada por una presencia más reservada.
Entonces ocurrió algo curioso: la época de King Kylie se convirtió en nostalgia.
En 2025, Kylie Cosmetics celebró su décimo aniversario recuperando tonos y referencias visuales de los primeros Lip Kits. Lo que una vez había parecido completamente actual pasó a representar otra época. Para los millennials, era un recuerdo del internet con el que crecieron. Para los seguidores más jóvenes de la generación Z, se convirtió en una estética que podían descubrir por primera vez.
Kylie Jenner todavía sabe cómo despertar curiosidad
Su estrategia más reciente parece una versión actualizada de aquel mismo fenómeno. Khy, la marca de moda que fundó en 2023 y que dirige creativamente, lanzó su primera colección de calzado en colaboración con la firma italiana Gia Borghini.
Sin embargo, los zapatos ya habían aparecido ante el público meses antes. Kylie llevó unos tacones metálicos de Khy durante un partido de las Finales de la NBA al que asistió con Timothée Chalamet. Más tarde reveló que sus favoritos para sentarse junto a la cancha formaban parte de la próxima colección.
Ahí es donde su influencia parece más natural. No siempre necesita realizar un anuncio gigantesco. Aparece con una prenda, las fotografías comienzan a circular y el público hace preguntas. Después llega el producto.
El mecanismo es más sofisticado que durante la época de los Lip Kits, pero el instinto continúa siendo reconocible.
Su relación con Chalamet también la ha colocado dentro de otro espacio de la cultura de celebridades. Desde que comenzaron a salir, sus apariciones en partidos, estrenos y ceremonias de premios han generado cobertura inmediata sobre moda y entretenimiento.
El actor no define esta etapa de Kylie, pero la relación demuestra la facilidad con la que ella se mueve entre la televisión de realidad, Hollywood y la industria de la moda.
Su influencia también provoca cuestionamientos
La cultura de las celebridades se ha vuelto más crítica desde que Kylie alcanzó la fama. El público cuestiona los patrocinios demasiado evidentes, analiza el privilegio y rechaza con mayor rapidez aquello que parece fabricado.
La familia Kardashian-Jenner también ha enfrentado críticas por adoptar estéticas vinculadas con la cultura afroamericana y recibir reconocimiento masivo por estilos que no se originaron con ellas. La posición de Kylie dentro de la cultura popular nunca ha estado separada de esas conversaciones.
Aun así, continúa siendo difícil ignorarla. No inventó la influencia y tampoco necesita reclamar ese título. Su verdadero impacto resulta más interesante: se convirtió en uno de los rostros principales del momento en que la fama dejó de sentirse distante y comenzó a vivir directamente en nuestros teléfonos.
Las plataformas cambiaron. Las tendencias también. Kylie Jenner se transformó con ellas, pero el público nunca dejó de mirar.