California se prepara para un posible invierno de lluvias y nevadas superiores a lo normal debido al fortalecimiento de El Niño, después de atravesar uno de los veranos más calurosos registrados en el estado.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos estima que existe una probabilidad superior al 90 % de que el fenómeno alcance una intensidad muy fuerte durante el otoño y el invierno de 2026-2027. Además, calcula en un 75 % la posibilidad de que entre octubre y diciembre supere la fuerza de todos los episodios registrados desde 1950.
El Niño ocurre cuando las aguas del Pacífico ecuatorial presentan un calentamiento anómalo. Ese cambio modifica los patrones atmosféricos y puede causar lluvias torrenciales en regiones habitualmente secas, mientras reduce las precipitaciones en otras zonas.
California mira hacia un invierno más húmedo
El meteorólogo Scott Handel, del Centro de Predicción Climática de la NOAA, explicó que durante el otoño continuarán las temperaturas superiores a lo habitual en gran parte de Estados Unidos.
Los efectos de El Niño podrían hacerse más evidentes durante el invierno. Las previsiones apuntan a precipitaciones por encima del promedio en buena parte de las costas oeste y este, además del sur del país y las Grandes Llanuras centrales.
En California, el riesgo se extiende tanto al norte como al sur. Sin embargo, todavía es demasiado pronto para determinar qué ciudades recibirán las mayores cantidades de lluvia o nieve.
Los meteorólogos recuerdan que cada episodio se comporta de manera distinta. La intensidad del fenómeno aumenta la posibilidad de lluvias abundantes, pero no permite anticipar con exactitud dónde caerán ni durante cuánto tiempo.
El antecedente de otros episodios
California ha registrado precipitaciones extraordinarias durante anteriores episodios de El Niño. Entre 1997 y 1998, San Francisco tuvo el febrero más lluvioso de su historia. El fenómeno de 2023-2024 también provocó lluvias récord en el área de San Diego a finales de enero.
El episodio actual presenta señales inusuales. En agosto, la temperatura superficial del mar en el Pacífico ecuatorial centro-oriental alcanzó su segundo nivel de anomalía más alto, únicamente por detrás de 1997.
También se detectaron temperaturas muy elevadas bajo la superficie del océano, un factor que podría contribuir al fortalecimiento del fenómeno durante los próximos meses. La NOAA prevé que El Niño continúe intensificándose hasta finales de 2026.
La próxima actualización oficial del Centro de Predicción Climática está programada para el 8 de octubre.