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República Dominicana despide a Alex Bueno, una de sus voces más queridas

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Familiares y amigos asisten este lunes al velorio del fallecido cantante dominicano Alex Bueno en el Teatro Nacional en Santo Domingo (República Dominicana). EFE/Orlando Barría

Una despedida cargada de emoción

República Dominicana despidió este lunes a Alex Bueno en el Teatro Nacional Eduardo Brito de Santo Domingo, donde familiares, artistas, comunicadores y seguidores acudieron a rendir homenaje a una de las voces más admiradas de la música dominicana.

El cantante, conocido como El Ruiseñor de la Sierra y también como El Mayimbito, falleció el 18 de junio en Nueva York a los 62 años, tras complicaciones derivadas del cáncer que padecía. Su partida provocó una ola de mensajes de dolor en el mundo artístico y entre varias generaciones de dominicanos que crecieron con su música.

Durante la capilla ardiente, colegas y admiradores destacaron su versatilidad para interpretar merengue, bachata, balada, salsa y bolero, géneros en los que dejó canciones que siguen formando parte del repertorio sentimental del país.

“La voz más linda de nuestra música”

Uno de los momentos más emotivos fue la presencia de Fernando Villalona, El Mayimbe, con cuya orquesta Bueno debutó a principios de los años 80 antes de pasar por Los Hijos del Rey y luego consolidar su carrera como solista.

“Se nos ha ido la voz más linda de nuestra música”, expresó Villalona ante la prensa, al recordar el talento vocal de un artista que fue reconocido por su afinación, sensibilidad y capacidad para moverse entre estilos.

Rafa Rosario, líder de Los Hermanos Rosario, también resaltó la huella del intérprete. Dijo que Alex Bueno falleció, pero su melodía quedará por muchos años entre los dominicanos.

Un artista completo

La carrera de Bueno estuvo marcada por éxitos como “Colegiala”, “Jardín Prohibido”, “Que vuelva”, “El hijo mío” y “Busca un confidente”. Su voz se adaptó con naturalidad a distintos géneros, una cualidad que lo convirtió en uno de los artistas más completos de República Dominicana.

Diario Libre recordó que nació el 6 de septiembre de 1963 en San José de las Matas, Santiago, y que desde joven mostró un talento vocal excepcional. En 1978 ganó el Festival de la Voz organizado por Wilfrido Vargas, un paso clave antes de su entrada formal a la música profesional.

Para muchos seguidores, su valor no estuvo solo en los premios o en los escenarios, sino en la forma en que interpretaba cada canción. Su estilo combinaba potencia, claridad y una carga emocional difícil de imitar.

El cariño del público

Decenas de personas se acercaron al Teatro Nacional para darle el último adiós. Entre ellas estuvo Daniel Márquez Hernández, admirador del cantante, quien destacó a EFE la calidad interpretativa de Bueno en merengue, bachata, salsa y balada, así como su calidad humana.

La familia del artista agradeció las muestras de apoyo y resaltó “la huella tan profunda” que dejó en el país, al que tanto amó.

Las honras fúnebres fueron organizadas como un espacio público para que el pueblo dominicano pudiera despedirlo. Tras el homenaje en Santo Domingo, estaba previsto que sus restos fueran trasladados a San José de las Matas, su tierra natal, para recibir otro tributo.

Una batalla de salud que terminó en Nueva York

A Alex Bueno le fue diagnosticado en septiembre de 2025 un tumor cerebral. Fue trasladado a Estados Unidos, donde se sometió a una cirugía para extirpar la lesión. Luego, los médicos detectaron células cancerígenas y comenzó un tratamiento preventivo que inicialmente evolucionó de manera favorable.

Sin embargo, durante estudios posteriores se identificaron células cancerígenas en otras partes de su organismo. En las últimas semanas, su salud se deterioró y permaneció en cuidados intensivos antes de fallecer en Nueva York.

Un legado que no se apaga

La muerte de Alex Bueno deja un vacío enorme en la música dominicana, pero también confirma la fuerza de un legado que cruzó generaciones. Su voz acompañó fiestas, despechos, romances y recuerdos familiares dentro y fuera de República Dominicana.

Más que un intérprete popular, fue una figura capaz de unir públicos distintos. Cantó merengue con energía, bachata con sentimiento, baladas con elegancia y salsa con dominio vocal.

En el Teatro Nacional, el país no solo despidió a un artista. Despidió a una voz que forma parte de su memoria musical. Para sus seguidores, sus canciones seguirán sonando como lo que siempre fueron: una mezcla de nostalgia, orgullo dominicano y emoción pura.

El Especialito

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