Egipto despierta a tiempo y hace historia
Egipto consiguió una victoria que quedará marcada en su historia mundialista. La selección africana derrotó 3-1 a Nueva Zelanda en el BC Place de Vancouver, en un partido del Grupo G del Mundial 2026 que empezó cuesta arriba y terminó con una remontada contundente.
El equipo de Hossam Hassan perdía desde el primer cuarto de hora por un cabezazo de Finn Surman. Sin embargo, reaccionó en la segunda parte con goles de Mostafa Zico, Mohamed Salah y Trezeguet.
El triunfo tiene un valor enorme. Fue la primera victoria de Egipto en una Copa del Mundo y cambió el panorama del grupo. Después de un inicio complicado, los egipcios encontraron carácter, precisión y profundidad para castigar tres errores defensivos de Nueva Zelanda.
Nueva Zelanda golpeó primero
El equipo oceánico comenzó mejor. Salió con Chris Wood como referencia ofensiva y con una idea clara: atraer a Egipto para atacar los espacios a la espalda de la defensa.
Apenas a los 40 segundos, Callum McCowatt ya había generado peligro por la derecha. Poco después, Sarpreet Singh probó cerca del poste y Elijah Just obligó a Mostafa Shoubir a intervenir con un disparo bajo.
El premio llegó en el minuto 14. Tim Payne ejecutó un córner y Finn Surman apareció libre en el área pequeña para cabecear el 1-0. Fue un gran remate, pero también un fallo evidente de marca de la defensa egipcia.
Durante varios minutos, Nueva Zelanda pareció tener el control emocional del partido. Egipto tardó en acomodarse y necesitó a Shoubir para evitar un segundo golpe.
Salah cambia el partido
Con el paso del primer tiempo, Egipto empezó a conectar mejor sus líneas. Omar Marmoush exigió a Max Crocombe y Salah rozó el empate con un tiro libre cerca del área.
La lesión de Hamdy Fathy obligó a Hossam Hassan a mover el equipo antes del descanso, con la entrada de Ramy Rabia. Para entonces, el conjunto africano ya había inclinado el campo, aunque todavía le faltaba claridad en el último pase.
El descanso cambió por completo el desarrollo. Egipto salió con más ritmo, encontró a Salah entre líneas y empezó a atacar con más frecuencia por los costados.
En el minuto 59 llegó el empate. Mohamed Hany subió por la derecha y puso un centro preciso para Mostafa Zico, quien cabeceó completamente solo. Crocombe alcanzó a tocar el balón, pero no pudo evitar el 1-1.
Tres errores que costaron caro
El gol abrió una grieta en Nueva Zelanda. Ocho minutos después, Salah recibió dentro del área tras una combinación con Zico y definió con calma, raso, al lado izquierdo del portero.
El 1-2 terminó de cambiar el partido. El capitán egipcio, una de las grandes figuras del torneo, asumió el peso ofensivo cuando su selección más lo necesitaba.
Nueva Zelanda intentó responder con cambios. Entraron Ben Old, Jesse Randall y Ryan Thomas, pero el equipo ya no tuvo la misma energía del inicio. Egipto encontró más espacios y manejó mejor los tiempos.
En el minuto 81, Salah ejecutó un córner al primer palo y Trezeguet, recién ingresado por Marmoush, cabeceó el 1-3. Fue otro problema de marca en el área, la misma vía por la que Nueva Zelanda había abierto el marcador.
Shoubir también fue clave
Aunque la remontada tuvo nombres ofensivos, Mostafa Shoubir fue decisivo. El portero sostuvo a Egipto en los peores momentos del primer tiempo y volvió a aparecer en el cierre.
Nueva Zelanda empujó con centros, remates lejanos y balones al área. Francis De Vries buscó profundidad, Tyler Bindon probó desde fuera y Shoubir respondió cuando el partido todavía podía ponerse incómodo.
Egipto incluso pudo ampliar la ventaja en el tiempo añadido. Zizo superó a la defensa y dejó atrás a Crocombe, pero demoró demasiado la definición y el guardameta alcanzó a desviar el tiro con la pierna.
Una victoria que cambia el Grupo G
El 3-1 deja a Egipto con un impulso enorme antes de su último partido de grupo. Más allá de los puntos, el equipo ganó confianza y una victoria que llevaba décadas esperando.
Para Nueva Zelanda, el golpe es duro. Había empezado mejor, encontró el gol temprano y tuvo opciones para ampliar la ventaja. Pero se fue apagando en la segunda parte y pagó muy caro sus errores defensivos.
El Mundial 2026 sigue dejando historias de peso. Esta vez, la protagonista fue Egipto, que convirtió una noche difícil en Vancouver en su primer gran festejo mundialista.
Salah apareció en el momento justo. Zico abrió el camino. Trezeguet cerró la remontada. Y una selección que parecía contra las cuerdas terminó celebrando una página nueva en su historia.