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Condenan en Corea del Sur a una mujer por acosar a Jungkook, de BTS

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Imagen de archivo del artista surcoreano Jung Kook presentando la canción Dreamers en la inauguración del Mundial de Fútbol Qatar 2022, en el estadio Al Bait en Al Khor (Catar). EFE/ Rodrigo Jiménez

Una mujer brasileña fue condenada en Corea del Sur a un año de prisión suspendida por acosar a Jungkook, integrante de BTS, después de intentar entrar a su domicilio y tocar el timbre de su residencia más de 130 veces, según informó The Korea Times.

La sentencia fue dictada el pasado 8 de mayo por el Tribunal del Distrito Oeste de Seúl. La corte declaró a la acusada culpable de violar la ley contra el acoso y de allanamiento de morada.

“La acusada continuó cometiendo delitos de acoso incluso después de haber sido advertida”, señaló el tribunal en su fallo, de acuerdo con el reporte citado.

La condena es suspendida, por lo que la mujer evitará ingresar a prisión si no vuelve a delinquir ni incumple las condiciones impuestas durante un periodo de prueba de dos años.

Visitas repetidas a la casa del cantante

Según la investigación, la mujer visitó la casa de Jungkook 22 veces durante diciembre. En una de esas ocasiones intentó entrar a la propiedad aprovechando una entrega a domicilio.

También llegó a tocar el timbre de la residencia del artista hasta 133 veces en un solo día. Además, dejó repetidamente cartas y objetos en los alrededores de la vivienda.

La situación llevó a las autoridades surcoreanas a intervenir. Aunque la mujer fue arrestada, no dejó de intentar acercarse al cantante. Según la sentencia, continuó con sus visitas durante enero, pese a las advertencias previas.

Ante esa conducta, las autoridades emitieron una orden de emergencia que le prohibía acercarse a menos de 100 metros del artista o de su domicilio.

El tribunal habla de obsesión romántica

El tribunal surcoreano consideró que la mujer actuó por una obsesión romántica, aunque también señaló que no hubo intención de dañar físicamente al artista. La corte destacó que la acusada no llegó a entrar en la vivienda.

Ese punto fue tomado en cuenta al momento de imponer la pena. También se valoraron los tres meses que la mujer ya había pasado detenida.

Sin embargo, el tribunal dejó claro que su comportamiento cruzó límites legales. La repetición de visitas, los intentos de acercamiento y la insistencia pese a las advertencias fueron considerados actos de acoso.

El caso también podría terminar con su expulsión definitiva de Corea del Sur una vez que la sentencia quede firme. Reportes de medios surcoreanos indican que las autoridades no ven alto riesgo de reincidencia debido a esa deportación prevista.

Otro caso que preocupa al K-pop

El episodio se suma a otros incidentes de acoso relacionados con Jungkook y con integrantes de BTS. En junio del año pasado, una mujer china fue arrestada tras intentar entrar en la casa del artista.

El caso vuelve a abrir una conversación delicada dentro del K-pop: la línea entre la admiración de los fanáticos y la invasión de la vida privada de los artistas.

BTS es uno de los grupos más influyentes del mundo y sus miembros tienen una base de seguidores masiva. Esa popularidad también aumenta los riesgos de exposición, persecución y conductas obsesivas por parte de algunas personas.

En Corea del Sur, estos episodios han generado más atención sobre las llamadas conductas de “sasaeng”, un término usado para describir a fanáticos que invaden de forma extrema la privacidad de celebridades.

La privacidad de los artistas bajo presión

Aunque el fandom de BTS es reconocido por su fuerza global y su organización, casos como este muestran el lado más preocupante de la fama extrema. Para los artistas, el domicilio debe ser un espacio de seguridad. Cuando ese límite se rompe, la situación deja de ser una muestra de admiración y se convierte en una amenaza legal.

La sentencia contra la mujer brasileña marca una respuesta judicial clara. El tribunal no envió a la acusada directamente a prisión, pero sí reconoció que sus actos constituyeron acoso y allanamiento.

Para Jungkook, el caso representa otro episodio incómodo en una etapa de alta visibilidad pública. Para la industria del entretenimiento, es un recordatorio de que la protección de los artistas no depende solo de la seguridad privada, sino también de respuestas legales firmes.

La admiración por una figura pública nunca justifica invadir su casa, perseguirlo o ignorar advertencias de las autoridades. En este caso, la justicia surcoreana dejó ese mensaje por escrito.

El Especialito

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