La marea naranja cumple y evita a Brasil
Países Bajos cerró la fase de grupos con autoridad. La selección dirigida por Ronald Koeman venció 3-1 a Túnez en Kansas City, aseguró el primer lugar del grupo F y se citó con Marruecos en los dieciseisavos de final del Mundial 2026.
El triunfo le permitió a la Oranje terminar con siete puntos, producto de dos victorias y un empate. Japón quedó segundo con cinco unidades y ahora enfrentará a Brasil, mientras que Suecia también avanzó con cuatro puntos. Túnez, en cambio, se despidió sin sumar.
Para Países Bajos, el resultado tuvo un valor doble. No solo confirmó su crecimiento dentro del torneo, también le permitió evitar un cruce inmediato con Brasil, una de las selecciones más fuertes del campeonato. El duelo ante Marruecos, sin embargo, promete una prueba exigente.
Un arranque demoledor
El partido se inclinó muy temprano. Apenas se habían jugado tres minutos cuando Denzel Dumfries envió un centro desde la derecha y Ellyes Skhiri desvió el balón hacia su propia portería. El 0-1 encendió a una hinchada neerlandesa que había tomado Kansas City desde antes del mediodía, pese a la lluvia que acompañó la jornada.
El segundo golpe llegó solo cuatro minutos después. Tijjani Reijnders ejecutó un tiro libre al área, Virgil Van Dijk bajó la pelota y Brian Brobbey la empujó al fondo de la red para el 0-2.
Brobbey volvió a responder en un momento clave de su Mundial. Después de iniciar el torneo como suplente, el delantero encontró espacio en el once y aprovechó sus oportunidades. Con dos goles en el partido anterior y uno más ante Túnez, se convirtió en una de las cartas ofensivas más efectivas de Koeman.
Túnez descuenta, pero no cambia la historia
Túnez encontró algo de vida en el segundo tiempo. A los 54 minutos, Hazem Mastouri conectó un gran cabezazo tras un saque de esquina de Hannibal Mejbri y puso el 1-2.
El descuento pudo abrir una etapa de incertidumbre, pero Países Bajos no perdió el control. La Oranje siguió manejando la pelota, presionó cuando tuvo que hacerlo y encontró el tercer gol a los 62 minutos.
Jan Van Hecke apareció en el área y marcó de cabeza tras un centro de Reijnders. Ese tanto devolvió la ventaja de dos goles y terminó de apagar cualquier intento tunecino de remontada.
Reijnders, figura del encuentro por su influencia en las jugadas ofensivas, estuvo cerca de marcar el suyo poco después, pero el travesaño le negó el gol.
Una hinchada que marcó el ambiente
La victoria también tuvo un fuerte componente de color en las tribunas. Miles de hinchas neerlandeses viajaron desde Houston hasta Kansas City y organizaron una fiesta naranja en el centro de la ciudad antes de trasladarse al estadio.
Muchos llegaron con camisetas de históricos como Dennis Bergkamp, Ruud van Nistelrooy o Arjen Robben. La escena reforzó la sensación de que Países Bajos está viviendo el torneo con una mezcla de ilusión, memoria futbolera y confianza renovada.
El equipo respondió a ese apoyo con una actuación seria. No necesitó sufrir demasiado, golpeó temprano y administró el partido con madurez.
Marruecos, el próximo reto
El cruce ante Marruecos tendrá una carga especial. Ambas selecciones ya se enfrentaron en el Mundial de 1994, con victoria neerlandesa en un partido en el que jugó Ronald Koeman, hoy seleccionador de la Oranje.
El ganador de esa eliminatoria avanzará a octavos de final, donde chocará con el vencedor del duelo entre Sudáfrica y Canadá.
Para Países Bajos, el grupo F dejó señales positivas. La clasificación como líder, la aparición goleadora de Brobbey, la solidez de Van Dijk y el peso creativo de Reijnders ofrecen motivos para creer.
Ahora comienza otra etapa. En los cruces, ya no habrá margen para administrar tropiezos. Pero la Oranje llega con impulso, una hinchada encendida y una victoria que confirma que quiere pelear más allá de la fase de grupos.