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El misterioso canto de las ballenas podría seguir reglas parecidas a las del lenguaje

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© Lagarde Sebastien | Dreamstime.com

Durante generaciones, el canto de las ballenas ha sido descrito como una de las expresiones más misteriosas del océano. Sus gemidos, silbidos y secuencias rítmicas pueden viajar grandes distancias bajo el agua, cambiar con el tiempo y ser aprendidos por poblaciones enteras.

Ahora, nuevas investigaciones sugieren que algunos de esos cantos podrían estar organizados mediante reglas estadísticas parecidas a las que ayudan a estructurar el lenguaje humano.

La conclusión es fascinante, pero necesita cautela. Los científicos no han descubierto un diccionario de ballenas ni pueden traducir una canción completa. Lo que han encontrado son patrones de repetición, combinación y aprendizaje que antes se consideraban especialmente característicos del lenguaje humano.

Ocho años escuchando ballenas jorobadas

En un estudio publicado en la revista Science en 2025, investigadores analizaron grabaciones de ballenas jorobadas recopiladas durante ocho años en Nueva Caledonia.

Las canciones de estas ballenas no son sonidos improvisados sin organización. Están formadas por unidades que se repiten en secuencias, frases y temas más amplios. Los machos de una misma población suelen cantar versiones muy similares durante una temporada, aunque la canción cambia gradualmente con el paso del tiempo.

Para estudiar esa estructura, el equipo utilizó un método inspirado en la manera en que los bebés humanos comienzan a reconocer palabras dentro de un flujo continuo de sonidos.

Un niño que escucha hablar no recibe pausas perfectamente marcadas entre cada palabra. Su cerebro aprende a identificar qué sonidos suelen aparecer juntos y dónde probablemente termina una unidad y comienza otra.

Los investigadores aplicaron una estrategia estadística similar al canto de las ballenas. El análisis reveló elementos recurrentes que podían separarse mediante la frecuencia con la que distintas unidades aparecían juntas.

Una distribución parecida a la del lenguaje

El estudio también encontró que las unidades del canto seguían una distribución conocida como ley de Zipf.

En muchos idiomas humanos, unas pocas palabras se utilizan con enorme frecuencia, mientras que muchas otras aparecen raramente. La frecuencia de una palabra suele relacionarse de manera predecible con su posición dentro de una clasificación.

Las unidades detectadas en las canciones de las ballenas jorobadas mostraron un patrón estadístico semejante. Algunas aparecían constantemente y otras eran mucho menos comunes.

Esto no demuestra que una unidad represente conceptos como alimento, peligro o familia. La similitud se encuentra en la organización y la frecuencia, no necesariamente en el significado.

Los investigadores proponen que esa estructura podría surgir porque facilita el aprendizaje. Tanto el lenguaje humano como el canto de las jorobadas se transmiten culturalmente. Los individuos escuchan a otros, recuerdan secuencias y reproducen patrones que pueden cambiar entre generaciones o temporadas.

Canciones que viajan entre poblaciones

Las ballenas jorobadas ofrecen uno de los ejemplos más extraordinarios de transmisión cultural en animales.

En algunas regiones del Pacífico Sur, una canción nueva puede surgir dentro de una población y extenderse progresivamente hacia grupos vecinos. En ciertos casos, una versión puede sustituir casi por completo la canción anterior, como si una tendencia musical atravesara miles de kilómetros de océano.

Los machos parecen aprender los cambios con enorme precisión. Incluso canciones complejas pueden mantenerse mientras pasan de una población a otra, posiblemente mediante encuentros en zonas de alimentación o rutas migratorias compartidas.

La función exacta del canto todavía se investiga. Se relaciona principalmente con la reproducción y la competencia entre machos, pero su complejidad sugiere que podría cumplir más de una función social.

Los clics organizados de los cachalotes

Las jorobadas no son las únicas ballenas cuya comunicación está sorprendiendo a la ciencia.

Los cachalotes producen secuencias rápidas de clics llamadas codas. En 2024, investigadores analizaron miles de estas secuencias grabadas cerca de Dominica y encontraron variaciones sistemáticas en el ritmo, la velocidad y la inclusión de clics adicionales.

El estudio identificó características que los investigadores denominaron ritmo, tempo, rubato y ornamentación. Las ballenas podían modificar estos elementos según el contexto de la interacción y, en algunos casos, imitar variaciones producidas por otros individuos.

La combinación de esas características podría permitir un repertorio mucho más amplio del que se reconocía anteriormente. Sin embargo, los investigadores todavía no saben qué información transmite la mayoría de las codas.

¿Las ballenas tienen lenguaje?

La respuesta depende de cómo se defina la palabra.

Las ballenas poseen sistemas de comunicación complejos, aprendidos socialmente y organizados en secuencias. Algunas vocalizaciones indican identidad individual o pertenencia a determinados grupos culturales. También existen evidencias de imitación, sincronización y transmisión entre generaciones.

Pero el lenguaje humano incluye capacidades que todavía no se han demostrado en las ballenas, como expresar ideas abstractas, referirse de manera comprobable a acontecimientos ausentes o combinar unidades para producir una cantidad prácticamente ilimitada de significados.

Por ahora, los científicos pueden describir cómo se organizan los sonidos, pero rara vez pueden afirmar con seguridad qué significa una secuencia específica.

El canto de las ballenas no ha sido traducido. Aun así, los nuevos estudios muestran que tampoco es una sucesión desordenada de ruidos.

Bajo la superficie existe repetición, aprendizaje, cultura y una arquitectura acústica sorprendentemente compleja. Puede que todavía no sepamos qué están diciendo. Finalmente empezamos, al menos, a reconocer que existen reglas detrás de la canción.

El Especialito

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