El hambre infantil continúa afectando a numerosos hogares de Estados Unidos. Seis de cada diez padres de bajos ingresos aseguran que sus hijos no tendrían suficiente comida algunos días sin los programas de alimentación escolar.
El dato forma parte de una encuesta publicada por No Kid Hungry, una campaña dedicada a combatir el hambre entre los menores. El estudio consultó a padres con hijos que cursan entre primero y duodécimo grado.
Además, el 83 % de los participantes teme no poder comprar los alimentos que consume habitualmente debido al aumento de los precios. Otro 74 % expresó preocupación por el costo de los útiles para el nuevo ciclo escolar.
Las familias reducen sus gastos en comida
La encuesta encontró que el 70 % de los padres teme tener que elegir entre pagar las cuentas del hogar y comprar alimentos saludables. Más de la mitad, el 55 %, ya redujo su gasto en comida.
La situación ha llevado a algunos adultos a sacrificar su propia alimentación. El 30 % reconoció que se ha saltado comidas para garantizar que sus hijos puedan comer.
“Todo padre quiere enviar a su hijo a la escuela listo para aprender”, afirmó Anne Filipic, directora ejecutiva de Share Our Strength, la organización responsable de No Kid Hungry.
Filipic destacó que las comidas escolares también ayudan a los estudiantes a concentrarse. Al mismo tiempo, reducen una de las principales preocupaciones económicas de sus padres.
El hambre también afecta el aprendizaje
La falta de acceso constante a alimentos nutritivos tiene consecuencias dentro del salón de clases. El 67 % de los padres afirmó que sus hijos tienen problemas para concentrarse cuando no comen adecuadamente.
Asimismo, el 52 % considera que los menores presentan más dificultades de conducta cuando atraviesan periodos de inseguridad alimentaria.
Las comidas escolares permiten que los niños reciban al menos parte de la alimentación que necesitan durante la jornada. Sin estos programas, muchas familias tendrían que cubrir un gasto adicional que actualmente no pueden asumir.
Los padres hispanos buscan más ingresos
El aumento de los precios también está modificando la vida laboral de las familias. El 54 % de los encuestados dijo que ellos o sus parejas tuvieron que aceptar otro trabajo.
Entre los padres hispanos, esa proporción aumenta al 60 %. Esto significa que seis de cada diez hogares latinos consultados recurrieron a un segundo empleo para enfrentar el costo de los alimentos.
La encuesta también encontró un amplio respaldo al Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria, conocido como SNAP. El 92 % de los padres hispanos considera que representa una ayuda temporal durante momentos difíciles.
En la muestra general, el apoyo al programa fue del 82 %. Los resultados se publican mientras persiste la incertidumbre sobre los cambios recientes en SNAP.
La manera en que se implementen esas modificaciones determinará cuántas familias conservarán su elegibilidad. También podría influir en los programas de comidas escolares que actualmente funcionan como una barrera contra el hambre.