En la madrugada de Navidad de 1945, una casa en Fayetteville, West Virginia, quedó destruida por un incendio.
George y Jennie Sodder lograron escapar junto con cuatro de sus hijos.
Cinco niños no aparecieron.
Las autoridades concluyeron que habían muerto dentro de la vivienda. Sin embargo, casi inmediatamente surgió un problema: no se encontraron restos humanos que pudieran identificarse como pertenecientes a los cinco hermanos.
Aquella ausencia llevó a los padres a cuestionar la versión oficial y dedicaron el resto de sus vidas a buscar una respuesta.
¿Murieron los niños Sodder en el incendio?
¿O salieron de la casa y desaparecieron por otra razón?
Más de 80 años después, el caso continúa sin una explicación definitiva.
Cinco niños quedaron sin localizar
La noche del 24 de diciembre de 1945, nueve de los diez hijos de George y Jennie Sodder estaban en casa.
Durante la madrugada comenzó el incendio.
George, Jennie y cuatro de sus hijos consiguieron salir. Los cinco que no pudieron localizar eran Maurice, de 14 años; Martha, de 12; Louis, de 9; Jennie, de 8; y Betty, de 5.
George intentó regresar a la vivienda, pero las llamas y el humo hicieron imposible alcanzar la planta superior.
También intentó utilizar sus camiones para acercarse a las ventanas.
Ninguno arrancó.
La escalera que normalmente estaba apoyada junto a la casa tampoco se encontraba en su sitio habitual.
La familia quedó observando cómo el fuego destruía la vivienda sin poder llegar hasta los niños.
Los bomberos tardaron horas en llegar
Fayetteville contaba entonces con un pequeño departamento de bomberos voluntarios.
No existía un sistema moderno de alarma y los miembros tenían que ser localizados individualmente.
Los bomberos no llegaron hasta varias horas después.
Para entonces, la casa había quedado reducida prácticamente a cenizas.
La primera conclusión fue devastadora: los cinco niños habían muerto en el incendio.
Las autoridades incluso emitieron certificados de defunción.
Pero los padres comenzaron a hacerse una pregunta incómoda.
¿Dónde estaban los cuerpos?
La falta de restos alimentó las dudas
El jefe de bomberos sostuvo que el fuego podía haber sido suficientemente intenso como para destruir los cuerpos.
George y Jennie no quedaron convencidos.
Sabían que partes metálicas y otros objetos habían sobrevivido al incendio. También consultaron sobre procesos de cremación y descubrieron que incluso temperaturas mucho más altas suelen dejar fragmentos óseos.
Una búsqueda realizada años más tarde encontró varios fragmentos de vértebras.
Sin embargo, el análisis determinó que probablemente pertenecían a una persona de mayor edad que el mayor de los niños desaparecidos.
Además, existía la posibilidad de que los huesos hubieran llegado con la tierra utilizada posteriormente para cubrir el lugar.
Nunca apareció una colección de restos que pudiera identificarse de manera convincente como perteneciente a los cinco hermanos.
Hubo detalles extraños antes y durante el incendio
La familia recordó varios acontecimientos que aumentaron sus sospechas.
Poco después de la medianoche, Jennie recibió una llamada telefónica equivocada de una mujer desconocida.
Más tarde escuchó un fuerte golpe sobre el techo seguido por un sonido como de algo rodando.
También se descubrió posteriormente que la línea telefónica había sido cortada, en lugar de simplemente destruida por el fuego.
Y existía otro detalle.
George era un inmigrante italiano que hablaba abiertamente contra Benito Mussolini. Según la familia, antes del incendio había recibido amenazas relacionadas con sus opiniones.
Eso llevó a los Sodder a sospechar que el fuego podía haber sido intencional.
Sin embargo, nunca apareció evidencia suficiente para demostrar que esas amenazas estuvieran conectadas con la desaparición.
¿Los niños fueron vistos después del incendio?
Después de que la familia comenzara a buscar públicamente a los niños, llegaron numerosos testimonios.
Una mujer afirmó haber visto a varios de ellos dentro de un automóvil mientras la casa todavía ardía.
Otra aseguró haberles servido desayuno la mañana siguiente.
También hubo una empleada de hotel que dijo haber visto a varios niños acompañados por adultos de apariencia italiana.
Ninguno de esos relatos pudo ser confirmado de manera definitiva.
Como suele ocurrir en casos muy difundidos, cuanto más conocidas se hicieron las fotografías de los niños, más personas comenzaron a creer que los habían visto.
George Sodder viajó por diferentes partes del país investigando pistas.
Ninguna produjo una respuesta.
Una fotografía volvió a despertar la esperanza
A finales de la década de 1960, la familia recibió por correo una fotografía de un hombre joven.
En la parte posterior aparecía un mensaje críptico que incluía el nombre “Louis Sodder”.
Los padres pensaron que el hombre de la fotografía tenía un parecido extraordinario con Louis, quien tenía nueve años cuando desapareció.
Contrataron a un investigador privado y lo enviaron a seguir la pista.
El investigador también desapareció del contacto con la familia y nunca proporcionó una explicación útil.
La identidad del hombre de la fotografía nunca fue establecida.
Un enorme cartel mantuvo vivo el caso
Durante décadas, los Sodder colocaron junto a una carretera un gran cartel con las fotografías de sus cinco hijos.
Preguntaba qué había ocurrido con ellos y ofrecía una recompensa por información.
George murió en 1969 sin conocer la respuesta.
Jennie continuó buscando.
Murió en 1989.
Después de su muerte, el cartel finalmente fue retirado.
La hija menor de la familia, Sylvia, quien tenía dos años cuando ocurrió el incendio y logró escapar, mantuvo durante toda su vida la creencia de que sus hermanos habían sobrevivido.
Murió en 2021.
¿Qué ocurrió realmente?
La explicación más sencilla sigue siendo que los cinco niños murieron durante el incendio y que la búsqueda inicial fue demasiado deficiente para recuperar sus restos.
El lugar fue alterado poco después cuando George cubrió la zona con tierra, lo que dificultó cualquier investigación posterior.
Sin embargo, la ausencia de restos identificables, la línea telefónica cortada, las amenazas previas y los testimonios posteriores mantuvieron abierta la posibilidad de que hubiera ocurrido algo diferente.
No existe evidencia suficiente para demostrar un secuestro.
Tampoco existe evidencia física definitiva que permita confirmar exactamente cómo murieron los cinco niños dentro de la casa.
Ese vacío es lo que ha mantenido vivo el misterio de los niños Sodder durante generaciones.
Cinco niños desaparecieron la noche de Navidad de 1945.
Su familia pasó décadas buscándolos.
Y todavía hoy nadie puede decir con certeza dónde terminaron.