El actual episodio de El Niño podría provocar unas 451.000 muertes adicionales relacionadas con el calor en todo el mundo entre junio de 2026 y febrero de 2027, en comparación con un año normal, según un nuevo informe del Climate Impact Lab de la Universidad de Chicago.
Los investigadores estiman que las temperaturas terrestres globales se situarán alrededor de 1,2 grados Celsius por encima de lo normal en los próximos meses, impulsadas en gran medida por el actual “Súper El Niño”, que comenzó en junio y podría prolongarse hasta la primavera de 2027 en el hemisferio norte.
Ese aumento implicaría alrededor de un 44 % más de días de calor extremo de lo esperado en un año normal. El estudio compara las condiciones previstas con las temperaturas que el cambio climático podría convertir en habituales dentro de unas dos décadas.
Un “salto” hacia el clima del futuro
El informe advierte que El Niño está exponiendo al planeta, de forma temporal, a temperaturas que podrían convertirse en normales dentro de unos 20 años.
La preocupación principal es que muchos países todavía no cuentan con la infraestructura necesaria para responder a ese nivel de calor extremo.
El Climate Impact Lab calcula que, solo entre septiembre de 2026 y febrero de 2027, podrían producirse alrededor de 239.000 muertes adicionales relacionadas con el calor. Al sumar las estimadas desde junio, el total ascendería a unas 451.000.
Los investigadores también advierten que esa cifra podría seguir aumentando, porque los efectos del fenómeno podrían prolongarse hasta mediados de 2027.
África y Asia enfrentarían el mayor impacto
Las regiones más vulnerables se concentran principalmente en el sur global.
Nigeria, Sudán, Níger y Chad podrían registrar en conjunto más de 65.000 muertes adicionales relacionadas con el calor. En el sudeste asiático, Filipinas, Vietnam, Tailandia, Camboya e Indonesia podrían sumar cerca de 40.000.
Brasil podría registrar hasta unas 13.300 muertes adicionales, mientras que India podría alcanzar alrededor de 15.800 durante el periodo analizado.
El estudio también identifica riesgos importantes en América Latina y otras regiones donde las altas temperaturas se combinan con menor acceso a sistemas de refrigeración, atención médica y otras medidas de protección.
Estados Unidos también enfrentaría un aumento de muertes
En Estados Unidos, los investigadores proyectan miles de muertes adicionales relacionadas con el calor, con estados del sur entre los más expuestos.
El informe señala que las medidas de adaptación pueden marcar una diferencia importante. Entre ellas menciona sistemas de alerta por calor, centros de enfriamiento, estaciones de hidratación, protección para trabajadores al aire libre y una mayor capacidad de respuesta de los sistemas de salud.
Los autores sostienen que una respuesta temprana y bien dirigida podría evitar decenas de miles de muertes durante los próximos meses.