Irán y Estados Unidos negocian entre avances y desconfianza
Las delegaciones de Estados Unidos e Irán continuaron este domingo sus conversaciones en Suiza para aclarar dos puntos críticos: la apertura del estrecho de Ormuz y la aplicación del alto el fuego en el sur del Líbano.
El encuentro se desarrolla en el complejo turístico de Bürgenstock, en los Alpes suizos, con mediación de Catar y Pakistán. Las conversaciones buscan dar forma a una paz más duradera después de la adopción de un memorando de entendimiento entre Washington y Teherán para poner fin a la guerra iniciada por Israel y Estados Unidos el pasado 28 de febrero.
La jornada comenzó con tensión. La delegación iraní interrumpió temporalmente las reuniones después de que el presidente Donald Trump publicara en Truth Social nuevas amenazas contra Teherán si sus aliados de Hizbulá “causaban problemas” en Líbano.
Aun así, los contactos no se rompieron. Según un alto diplomático estadounidense citado por EFE, ambas partes siguieron trabajando para aclarar mensajes contradictorios de Irán sobre el estrecho de Ormuz y establecer mecanismos de prevención de conflictos.
Ormuz vuelve al centro de la negociación
El estrecho de Ormuz es uno de los pasos marítimos más sensibles del mundo por su importancia para el transporte de petróleo. Por eso, cualquier amenaza de cierre eleva de inmediato la tensión regional y económica.
Irán anunció de nuevo el sábado el cierre del estrecho tras otra jornada de violencia en el sur del Líbano. Sin embargo, Washington sostuvo que los buques mercantes siguieron navegando por la zona.
Según The Guardian, uno de los objetivos de las conversaciones es crear una línea de comunicación para evitar incidentes en el estrecho y reducir el riesgo de una escalada accidental.
Para Estados Unidos, mantener Ormuz abierto es una prioridad estratégica. Para Irán, el paso marítimo se ha convertido en una herramienta de presión ligada al cumplimiento de los compromisos regionales.
Líbano complica el diálogo
El segundo gran punto de fricción es el alto el fuego en el sur del Líbano. Irán acusa a Washington de no garantizar que Israel respete el acuerdo y de permitir nuevas acciones militares en una zona donde Hizbulá mantiene presencia.
La delegación iraní ya había retrasado el viernes el inicio de las negociaciones por esa misma razón. El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abás Araqchí, presente en Suiza, evitó incluso fotografías en las que miembros de su delegación estrecharan la mano de sus contrapartes estadounidenses.
Trump, por su parte, elevó el tono con una amenaza pública que provocó la salida temporal de la delegación iraní del edificio de reuniones.
Pese a ese episodio, los mediadores de Catar y Pakistán lograron mantener vivo el proceso. The Guardian reportó que ambas partes acordaron trabajar en un mecanismo de “desconflicto” vinculado a Líbano para reducir choques y violaciones del alto el fuego.
Vance habla de avances
El vicepresidente estadounidense, JD Vance, encabeza la delegación de Washington. Antes del encuentro, dijo junto a los primeros ministros de Catar y Pakistán que se habían producido “grandes avances” en las horas previas.
Axios reportó que las conversaciones en Bürgenstock forman parte de un proceso de 60 días centrado en limitar el programa nuclear iraní y estabilizar la relación entre ambos países.
El equipo estadounidense también incluye a figuras cercanas a Trump, como Steve Witkoff y Jared Kushner, según reportes de medios estadounidenses.
Aunque el clima es tenso, Washington insiste en que las conversaciones técnicas pueden servir como base para un acuerdo más amplio. La fuente diplomática estadounidense citada por EFE afirmó que la jornada incluyó debates exhaustivos sobre los elementos del acuerdo nuclear.
El acuerdo nuclear sigue pendiente
El programa nuclear iraní permanece como el tema de fondo. Las discusiones sobre Ormuz y Líbano son urgentes, pero el objetivo estratégico sigue siendo definir mecanismos de inspección, límites y garantías.
The Guardian reportó que Irán habría aceptado permitir el regreso de inspectores nucleares internacionales como parte de los avances iniciales, aunque los detalles técnicos aún deben cerrarse.
La desconfianza sigue siendo profunda. Irán quiere garantías sobre sanciones, activos congelados y cumplimiento de compromisos regionales. Estados Unidos busca asegurar que el programa nuclear iraní quede bajo verificación y que Teherán no use a sus aliados regionales para presionar militarmente.
Una negociación frágil pero activa
Las conversaciones en Suiza avanzan bajo una combinación de tensión pública y trabajo técnico privado. Por un lado, Trump mantiene un lenguaje de amenaza. Por otro, Vance y los mediadores intentan sostener una negociación que podría reducir el riesgo de una nueva guerra regional.
El caso de Ormuz muestra lo delicado del momento. Un mensaje confuso, una acción militar o un cálculo equivocado pueden afectar mercados globales y seguridad regional.
Líbano añade otro nivel de complejidad. Mientras haya violencia en el sur del país, Irán tendrá incentivos para endurecer su postura y Estados Unidos enfrentará presión para demostrar que puede influir sobre sus aliados.
Por ahora, las delegaciones siguen en la mesa. No hay acuerdo final, pero sí un esfuerzo por transformar un memorando frágil en compromisos verificables.
En una negociación marcada por amenazas, gestos diplomáticos calculados y desconfianza acumulada, el hecho de que las conversaciones continúen ya es una señal relevante. Para Irán, Estados Unidos y toda la región, las próximas horas pueden definir si el proceso avanza hacia estabilidad o vuelve a quedar al borde de una ruptura.