Las muertes de migrantes en la frontera de Arizona con México aumentaron durante los primeros siete meses de 2026. Las autoridades recuperaron 73 cuerpos en el desierto, una cifra que representa un incremento del 24 % frente al mismo periodo de 2025.
La organización humanitaria Fronteras Compasivas informó que se localizaron 14 cuerpos más que el año pasado. Entre enero y julio de 2025, la Oficina del Médico Forense del Condado Pima había registrado 59 casos.
El calor extremo eleva el peligro
Durante julio fueron recuperados 19 cuerpos de migrantes. En ese periodo, las temperaturas superaron con facilidad los 110 grados Fahrenheit, equivalentes a 43 grados Celsius, en distintas zonas del estado.
Atravesar el desierto bajo estas condiciones puede provocar deshidratación, agotamiento y desorientación. Además, muchas rutas se encuentran lejos de carreteras, fuentes de agua y servicios de emergencia.
Los datos de Fronteras Compasivas están basados en los informes del médico forense del condado Pima. Esa oficina recibe los restos encontrados en amplias zonas de la frontera de Arizona.
Migrantes deportados intentan regresar
Organizaciones humanitarias atribuyen parte del aumento de las muertes de migrantes a los intentos de regresar a Estados Unidos después de una deportación. Muchos de ellos vivieron durante años en el país y dejaron familiares, viviendas, empleos o negocios.
“Las personas que están muriendo no son personas que están tratando de cruzar la frontera por primera vez”, explicó a EFE la activista Dora Rodríguez. Según indicó, algunos migrantes están dispuestos a asumir mayores riesgos para reunirse nuevamente con sus familias.
Rodríguez dirige un albergue en la frontera de Arizona. La activista señaló que las políticas migratorias de la Administración de Donald Trump han afectado a personas con largos periodos de residencia irregular en Estados Unidos.
Rutas más alejadas y difíciles de detectar
En años anteriores, algunos migrantes buscaban a los agentes de la Patrulla Fronteriza después de ingresar al país para solicitar protección o iniciar un proceso migratorio. Ahora, según Rodríguez, muchos intentan evitar completamente a las autoridades.
Por eso, recurren a traficantes y atraviesan áreas más remotas. Estas rutas pueden reducir temporalmente la posibilidad de detección, pero aumentan el riesgo de perderse, quedarse sin agua o no recibir ayuda médica.
La situación también afecta a personas mayores. Rodríguez aseguró que han observado casos de abuelos dispuestos a cruzar nuevamente pese a las condiciones extremas del terreno.
Asimismo, algunos migrantes deportados a México proceden de otros países. Al quedar separados de sus familias, intentan regresar mediante cruces irregulares que pueden terminar de manera fatal.
Las cifras disponibles corresponden únicamente a los cuerpos recuperados. Por lo tanto, el número real de muertes de migrantes en el desierto podría ser mayor, especialmente en zonas donde localizar restos humanos resulta difícil.