ientos bajo reglas de entrada y salida mucho más estrictas que las de otras delegaciones.
Seguridad Nacional mantiene restricciones
Aunque el Gobierno estadounidense permitirá una llegada más temprana a Seattle, la flexibilización tiene límites claros.
“El equipo de Irán deberá abandonar el país el mismo día que finalice el partido. Las medidas de seguridad y los protocolos generales se mantienen sin cambios”, señaló el portavoz de Seguridad Nacional.
La agencia sostuvo que su prioridad es garantizar “el torneo más seguro posible” para jugadores, personal y aficionados.
Antes del inicio del Mundial, el Gobierno de Trump ya había denegado visados a parte del personal técnico de la selección iraní. Washington argumentó que algunas de esas personas tenían vínculos con la Guardia Revolucionaria iraní, señalamiento que elevó aún más la tensión política alrededor del equipo.
AP reportó que la delegación iraní había denunciado que las limitaciones afectaban su descanso y preparación, especialmente por los traslados desde su base en México hacia las sedes estadounidenses.
Un partido decisivo ante Egipto
El cambio llega antes de un duelo clave para el grupo G. Irán enfrentará a Egipto en Seattle en la tercera jornada, con la clasificación a dieciseisavos en juego.
El margen adicional podría ayudar al equipo a aclimatarse mejor, descansar y preparar el partido con menos presión logística. Aun así, la obligación de salir de Estados Unidos el mismo día del encuentro mantiene una carga operativa importante.
Axios reportó que la selección iraní trasladó su base a Tijuana por las dificultades relacionadas con las restricciones de viaje impuestas durante el torneo.
El partido contra Egipto puede definir qué selecciones avanzan en una zona muy ajustada. Para Irán, cualquier detalle puede pesar, desde la preparación física hasta los desplazamientos.
El Mundial bajo tensión política
La situación de Irán refleja cómo el Mundial 2026 se juega también fuera de la cancha. Las tensiones entre Washington y Teherán han convertido cada movimiento de la delegación iraní en un asunto diplomático y de seguridad.
El torneo, organizado por Estados Unidos, México y Canadá, obliga a varias selecciones a cruzar fronteras y adaptarse a sedes distintas. En el caso iraní, esa logística se volvió mucho más complicada por las restricciones especiales impuestas por el Gobierno estadounidense.
The Guardian señaló que la flexibilización responde a las quejas de Irán y a la necesidad de equilibrar seguridad con condiciones competitivas razonables para una selección que aún pelea por avanzar.
La decisión de permitir la entrada dos días antes no elimina la tensión, pero sí reduce parte del malestar previo al partido contra Egipto.
Para Irán, será una oportunidad de concentrarse más en el fútbol y menos en la logística. Para Estados Unidos, será otra prueba de cómo administrar un torneo global en medio de un escenario político marcado por desconfianza, seguridad y presión internacional.