Vance habla de avances en las negociaciones con Irán
El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, aseguró este lunes desde Bürgenstock, Suiza, que las negociaciones con Irán lograron “muy buen progreso” y dejaron una base sólida para un posible acuerdo final.
Vance afirmó que el estrecho de Ormuz está abierto y que el paso marítimo vuelve a registrar circulación de crudo y gas natural. Según el vicepresidente, esa reapertura ya se refleja en una caída de los precios del petróleo y el gas.
“Está abierto”, dijo ante los medios, al defender que millones de barriles vuelven a circular por una ruta clave para el comercio energético global.
Las declaraciones llegan después de una intensa jornada de contactos entre las delegaciones de Washington y Teherán, con Catar y Pakistán como mediadores. Ambos países informaron que se acordó crear un comité para impulsar una hoja de ruta hacia un acuerdo final en un plazo de 60 días.
Ormuz vuelve al centro de la diplomacia
El estrecho de Ormuz es uno de los puntos más sensibles de la crisis. Por esa vía circula una parte importante del petróleo mundial, por lo que cualquier amenaza de cierre impacta de inmediato los mercados y eleva la tensión regional.
En los últimos días, Teherán envió mensajes contradictorios sobre el paso marítimo. Irán había anunciado de nuevo el cierre del estrecho, mientras Washington aseguraba que los buques mercantes seguían navegando.
Vance insistió ahora en que el tránsito está abierto. También señaló que uno de los objetivos de las conversaciones es crear mecanismos para prevenir incidentes y evitar que un error de cálculo derive en una nueva escalada.
Esos mecanismos también estarían vinculados al cumplimiento del alto el fuego en el sur del Líbano, otro punto delicado de la negociación.
Un comité para vigilar el proceso
Según el comunicado divulgado por Catar y Pakistán, las partes acordaron crear un Comité de Alto Nivel encargado de supervisar políticamente la mediación.
Ese comité deberá acompañar la hoja de ruta hacia un acuerdo final. La meta es convertir el memorando de entendimiento entre Estados Unidos e Irán en compromisos más claros sobre seguridad regional, navegación marítima, alto el fuego y control nuclear.
Vance dijo que las conversaciones del domingo establecieron una “muy buena base”. Aun así, el proceso sigue siendo frágil. La delegación iraní abandonó Suiza este lunes con destino a Teherán, mientras los equipos técnicos continuarán negociando durante la semana.
El trabajo técnico será decisivo. En este tipo de acuerdos, los anuncios políticos solo son el primer paso. Lo más difícil suele estar en los detalles de verificación, cumplimiento y respuesta ante posibles violaciones.
Inspectores del OIEA volverían a Irán
Uno de los puntos más importantes anunciados por Vance fue el supuesto acuerdo de Teherán para permitir el regreso de inspectores del Organismo Internacional de la Energía Atómica.
“Los iraníes han accedido a invitar de nuevo a los inspectores del OIEA a su país”, dijo el vicepresidente.
Vance calificó la medida como un “hito importante” y la presentó como el primer paso hacia una desnuclearización permanente. Según su versión, los inspectores regresarán para verificar el cumplimiento del acuerdo preliminar.
Irán había vetado el acceso del OIEA después de los ataques de Israel y Estados Unidos contra sus principales instalaciones nucleares. Desde entonces, una de las mayores preocupaciones internacionales ha sido el estado de esas instalaciones y el paradero de material nuclear altamente enriquecido.
El regreso de inspectores, si se concreta, sería una señal relevante de apertura. Sin embargo, todavía falta conocer los términos exactos del acceso, las fechas y el alcance de las inspecciones.
Líbano sigue como punto de tensión
La negociación no se limita al programa nuclear. Vance explicó que también se buscan mecanismos para mantener el alto el fuego en Líbano.
El vicepresidente puso como ejemplo la necesidad de comunicación si Hizbulá dispara o si Israel responde. La idea es crear vías para evitar que un incidente arrastre a la región a otra fase de violencia.
Ese punto ha sido uno de los más difíciles. La delegación iraní ya había mostrado molestia por las amenazas del presidente Donald Trump y por la situación en el sur del Líbano.
The Guardian reportó que las conversaciones incluyeron la creación de un mecanismo de desconflicto vinculado a Líbano, con el objetivo de reducir choques y administrar posibles violaciones del alto el fuego.
Una negociación con presión política
El tono de Vance fue optimista, pero la desconfianza entre Washington y Teherán sigue siendo profunda. La jornada anterior estuvo marcada por tensiones, incluida una salida temporal de la delegación iraní tras amenazas públicas de Trump.
Aun así, los mediadores lograron mantener el proceso abierto. Axios reportó que las conversaciones en Bürgenstock forman parte de un proceso de 60 días para limitar el programa nuclear iraní y estabilizar la relación entre ambos países.
La diplomacia avanza, pero no está asegurada. Irán quiere garantías sobre sanciones, seguridad regional y cumplimiento de compromisos. Estados Unidos busca verificar el programa nuclear, mantener abierto Ormuz y reducir el margen de acción de aliados iraníes como Hizbulá.
Por ahora, el mensaje de Vance es claro: hubo avances, Ormuz está abierto y el OIEA podría regresar a Irán.
La prueba real vendrá en los próximos días, cuando los equipos técnicos intenten convertir esas declaraciones en mecanismos concretos. En una región acostumbrada a acuerdos frágiles, la diferencia entre progreso y ruptura puede depender de un solo detalle.