La Vuelta a España disputará su octava etapa con un recorrido de 171 kilómetros entre Puçol y Xeraco, en la provincia de Valencia. La jornada presenta un trazado mayormente llano, aunque el puerto de Barx podría complicar las aspiraciones de los velocistas.
La subida será la principal dificultad del día. Su cima estará situada a 25 kilómetros de la meta, por lo que los corredores rápidos deberán mantenerse con el grupo principal para luchar por la victoria.
El puerto de Barx marcará la octava etapa
Aunque el perfil favorece una llegada masiva, la ascensión al puerto de Barx podría romper el pelotón. Los equipos interesados en evitar el esprint tendrán una oportunidad para aumentar el ritmo y dejar atrás a varios velocistas.
Sin embargo, los corredores que superen la subida dispondrán de tiempo para reorganizarse durante el descenso y los kilómetros finales hacia Xeraco.
Los equipos con especialistas en llegadas rápidas deberán controlar las escapadas desde el comienzo. Además, tendrán que proteger a sus líderes durante el ascenso.
La colocación antes del puerto será fundamental. Cualquier retraso podría impedir que los velocistas vuelvan a conectar con el pelotón antes de la meta.
La octava etapa de La Vuelta ofrecerá así una lucha entre los equipos que buscan una llegada masiva y aquellos que intentarán aprovechar la última subida para sorprender.