Por: Michelle Roncal
Ver Scary Movie en 2026 se siente como abrir una cápsula del tiempo que huele a popcorn, trauma millennial y chistes que probablemente no deberías ver con tu mamá. Lo digo con conocimiento de causa, porque yes, fui con mi mamá, y hubo momentos donde mi alma abandonó mi cuerpo por vergüenza ajena. No por terror. Por rated R.
La nueva entrega llega 26 años después de que la franquicia convirtió el horror en una excusa para burlarse de Hollywood, de sus clichés y de nosotros mismos por seguir cayendo en ellos. Marlon Wayans, Shawn Wayans, Anna Faris y Regina Hall regresan a un universo que nunca fue precisamente fino, pero sí muy consciente de su misión: agarrar todo lo que el cine de terror se toma demasiado en serio y convertirlo en caos.

Y honestly, funciona más de lo que muchos quieren admitir.
Para una lil ol millennial como yo, ver Scary Movie fue un viaje raro y divertido de regreso al año 2000, cuando era demasiado joven para ver esas películas, pero no tan joven como para no saber que todo el mundo estaba hablando de ellas. Ahora uno se sienta en la sala y entiende las referencias, los guiños, los tropes, las burlas a las sagas interminables y los chistes sobre cultura pop. Eso se siente como una bendición, hasta que te das cuenta de que también es un double-edged sword. Congratulations, entiendes todo porque probablemente estás chronically online.
La película no pierde tiempo en recordarnos que vivimos en la era del reboot, remake, requel, precuela, secuela, spin-off, “elevated horror” y supuestos capítulos finales que de final no tienen nada. Ese terreno es perfecto para Scary Movie, porque si algo sabe hacer esta franquicia es entrar con zapatos sucios en una casa llena de reglas de Hollywood y decir: “¿Y si nos burlamos de todo esto?”
El resultado es una comedia irregular, sí, pero con suficientes momentos genuinamente graciosos para justificar la salida al cine. No todos los chistes aterrizan. Algunos se sienten un poco atrasados, como si alguien hubiera tratado de meter 25 años de referencias en una sola película y luego dijo, “send it.” Hay guiños que se sienten random, otros que claramente son para Gen X, y algunos que parecen escritos para millennials que todavía tienen memes archivados en el cerebro desde Tumblr, Vine y los primeros años de Twitter.
Pero cuando funciona, funciona.

Uno de los aciertos más grandes es Sara, la hija de Cindy Campbell, interpretada con una energía que captura muy bien la esencia de Anna Faris. La actriz no solo imita la vibra de Cindy, sino que entiende ese tipo de inocencia absurda que hizo tan memorable al personaje original. Tiene la mirada, el timing y esa forma de parecer perdida, pero no completamente desconectada de la realidad. That is not easy. Cindy Campbell es un personaje ridículo, pero también es parte del ADN de la franquicia. Ver esa conexión en una nueva generación se siente como encontrar a un viejo amigo en el mall, aunque ese amigo todavía esté gritando por un asesino en máscara.
También hay algo interesante en el choque millennial versus Gen Z. La película juega con esa tensión entre quienes crecimos con estos chistes y quienes viven en una cultura donde todo se analiza, se cancela, se recicla o se convierte en contenido. A veces esa dinámica se siente fresca. Otras veces parece que la película está tratando demasiado fuerte de probar que todavía entiende el internet. Pero esa misma desesperación también es parte del chiste. Scary Movie siempre ha sido un espejo roto de la cultura pop. Nunca fue elegante. Nunca quiso serlo.
Y eso es importante: esta no es una película para llegar con expectativas de obra maestra. No estamos hablando de un nuevo clásico de culto como la primera. Esa primera entrega llegó en un momento específico, con una energía específica, y se quedó pegada en la memoria porque nadie estaba haciendo exactamente eso de esa manera. Esta nueva película no tiene ese mismo impacto. Sería injusto fingir que sí.
Pero tampoco merece ser descartada solo porque no reinventa la comedia. A veces una película tiene que hacer una cosa bien: sacarte de tu cabeza por un rato. En ese sentido, Scary Movie cumple.
Hay crude jokes. Hay nudity. Hay humor incómodo. Hay momentos donde uno piensa, “ok, we’re really doing this.” Por eso, no la recomendaría para verla con youngins, ni con una mamá que no fue debidamente advertida antes de comprar el ticket. Esto no es una salida familiar inocente. Es una película R-rated que sabe exactamente qué tipo de relajo está vendiendo.
Lo que sí tiene a su favor es que entiende algo muy latino sin necesariamente decirlo: mucha gente no ve películas de terror en silencio. Comentamos, gritamos, nos burlamos del personaje que entra al cuarto oscuro, criticamos las malas decisiones y salimos del cine haciendo nuestro propio review en el carro. Scary Movie vive de esa misma energía. Es como sentarte con alguien que no puede dejar de hablar durante la película, excepto que esta vez los comentarios son la película.

¿Todos los chistes funcionan? No. ¿Algunos se sienten dated? Definitely. ¿Hay momentos en los que parece que la película está tratando de cubrir demasiadas generaciones, demasiados memes y demasiadas franquicias al mismo tiempo? Absolutely.
Pero también hubo risas reales. De esas que no se planean. De esas que te agarran desprevenida. De esas que te hacen recordar que a veces el cine no tiene que ser tan serio, tan perfecto, tan prestige, tan “esto significa algo para la cultura.” A veces uno solo necesita sentarse, desconectar y reírse de una estupidez bien ejecutada.
Y ahora mismo, honestly, eso también vale.
Scary Movie no es perfecta, pero tampoco pretende serlo. Es messy, vulgar, nostálgica, exagerada y a ratos muy divertida. Tiene la energía de alguien que regresa a una fiesta después de muchos años y todavía no sabe todos los pasos nuevos, pero cuando ponen la canción correcta, se acuerda de cómo se baila.
Mi veredicto: vale la pena verla, especialmente si creciste con esta franquicia, si amas burlarte de los clichés de horror o si simplemente necesitas apagar el mundo por un par de horas. No es el regreso perfecto, pero sí es un regreso con suficientes carcajadas para justificar el ticket.
Rating: 3 de 5 estrellas.











