Portugal llega al duelo de dieciseisavos de final del Mundial 2026 con una mezcla de presión, memoria histórica y una estadística que alimenta la confianza. La selección lusa enfrentará este jueves a Croacia en el BMO Field de Toronto, en un cruce de eliminación directa que vuelve a reunir a dos equipos con pasado reciente en grandes torneos.
El camino de Portugal en la fase de grupos no fue perfecto. El equipo terminó segundo de su zona, por detrás de Colombia, con una victoria y dos empates. Aun así, el plantel mantiene alta la moral por un motivo claro: Croacia ha sido un rival favorable en partidos oficiales y, en más de una ocasión, vencerla fue parte del camino hacia un título.
João Félix lo dijo sin rodeos en la previa. Para el atacante portugués, enfrentar a Croacia puede ser una ventaja por el conocimiento que existe entre ambos equipos y por la buena racha que Portugal ha construido ante el conjunto balcánico. La confianza no nace solo del presente, sino de una historia que los lusos recuerdan con cariño.
El antecedente más simbólico aparece en la Eurocopa de 2016. En aquel torneo, Portugal también había dejado dudas en la fase de grupos, pero eliminó a Croacia en octavos de final con un gol de Ricardo Quaresma en la prórroga. Ese triunfo fue uno de los pasos clave hacia el primer gran título de la selección portuguesa.
Cristiano Ronaldo es el único jugador de la actual Portugal que estuvo en el campo aquella noche. Del lado croata, figuras como Luka Modric, Mateo Kovacic, Ivan Perisic y Andrej Kramarić siguen conectadas con esa etapa. Para varios de ellos, el partido en Toronto podría tener sabor de despedida mundialista si llega una derrota.
La historia entre ambos también incluye la Liga de Naciones. En 2024, Portugal volvió a superar a Croacia en uno de sus partidos de grupo y luego terminó levantando el trofeo tras vencer a España en la final por penaltis. Ese recuerdo refuerza la sensación de que el rival ajedrezado ha sido, en momentos clave, una especie de talismán competitivo para los lusos.
Pero el dato favorable no garantiza nada. Croacia llega con oficio, experiencia y una generación que, aunque veterana en algunas piezas, sabe competir como pocas en torneos grandes. Su derrota en la fase de grupos fue ante Inglaterra, pero logró avanzar con victorias importantes y mantiene la identidad de un equipo paciente, técnico y difícil de quebrar.
Portugal, por su parte, necesita mostrar una versión más convincente. El talento está, pero el equipo todavía busca continuidad en su juego. La presencia de Cristiano Ronaldo, a sus 41 años, sigue siendo un factor de peso emocional y ofensivo. El delantero quiere alargar su camino mundialista y mantener vivo el sueño de llevar a Portugal más lejos que nunca en una Copa del Mundo.
El único triunfo croata en el historial reciente llegó en un amistoso disputado en Lisboa en 2024, un partido en el que Ronaldo no jugó. Por eso, el capitán portugués todavía no conoce la derrota ante Croacia dentro del campo.
Toronto será escenario de un partido cargado de historia, tensión y cuentas pendientes. Portugal mira el historial y encuentra motivos para creer. Croacia mira el presente y sabe que una noche de eliminación directa puede cambiar cualquier narrativa. En el Mundial, los antecedentes pesan, pero los 90 minutos mandan.