La pavlova con frutas frescas tiene presencia sin necesidad de capas pesadas ni rellenos densos. Su base de merengue se hornea lentamente hasta formar una corteza firme, mientras el interior permanece suave y ligeramente cremoso.
Este postre, popular en Australia y Nueva Zelanda, se ha convertido en una opción ideal para celebraciones de primavera porque combina textura ligera con frutas vibrantes. Es elegante, pero no complicada si se respetan los tiempos de horneado.
Además, se puede preparar la base con anticipación y montar justo antes de servir.
Ingredientes
Para el merengue:
- 4 claras de huevo a temperatura ambiente
- 1 taza de azúcar
- 1 cucharadita de maicena
- 1 cucharadita de vinagre blanco
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
Para la cobertura:
- 1 taza de crema para batir
- 2 cucharadas de azúcar en polvo
- 1 taza de fresas en mitades
- 1 kiwi en rodajas
- ½ taza de arándanos
Preparación
Precalienta el horno a 275°F (135°C).
Bate las claras hasta que formen picos suaves. Agrega el azúcar poco a poco, batiendo hasta obtener un merengue brillante y firme.
Incorpora la maicena, el vinagre y la vainilla con movimientos suaves.
Coloca el merengue en una bandeja con papel para horno formando un círculo grueso con una ligera depresión en el centro.
Hornea durante 60 a 75 minutos. Apaga el horno y deja enfriar dentro sin abrir la puerta.
Bate la crema con el azúcar en polvo hasta que esté firme.
Coloca la crema sobre la base fría y distribuye las frutas por encima.
Para que quede perfecta
- No hornees a temperatura alta; el merengue debe secarse lentamente.
- Asegúrate de que el recipiente esté completamente limpio antes de batir claras.
- Monta la fruta justo antes de servir para mantener la textura crujiente.
La pavlova con frutas frescas combina contraste y frescura en cada porción. Es ligera después de una comida abundante y visualmente perfecta para una mesa de primavera.










