El virus del Nilo Occidental adelantó su temporada en Estados Unidos y encendió las alertas de las autoridades sanitarias por un número inusualmente alto de contagios para esta época del año. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, la actividad del virus ya se registra en varios estados y recuerda que la temporada de mosquitos está en plena marcha.
De acuerdo con los datos citados por la agencia federal, Estados Unidos contabilizaba al menos 48 casos humanos hasta el 30 de junio, una cifra muy por encima del promedio habitual para esa fecha. De ellos, 38 corresponden a la forma neuroinvasiva grave, la manifestación más peligrosa de la enfermedad. Además, 12 estados ya habían notificado contagios humanos.
El repunte preocupa porque el virus del Nilo Occidental suele alcanzar mayor circulación durante los meses de verano y principios de otoño. Este año, sin embargo, la actividad comenzó antes y se ha detectado algún tipo de circulación en 23 estados, el mayor número para estas fechas en una década, según los reportes de los CDC.
La epidemióloga Erin Staples, de los CDC, advirtió que los datos son un recordatorio de que la temporada de mosquitos ya está activa. La agencia insiste en que no existe una vacuna para prevenir la infección en humanos ni un tratamiento antiviral específico una vez que la persona se contagia. Por eso, la prevención sigue siendo la herramienta más importante.
El virus del Nilo Occidental se transmite principalmente por la picadura de mosquitos del género Culex, que se infectan al alimentarse de aves portadoras. Luego pueden transmitir el virus a personas y otros animales. En la mayoría de los casos, las personas infectadas no presentan síntomas, pero algunas desarrollan fiebre, dolor de cabeza, dolores corporales, vómitos, diarrea o sarpullido.
Menos del 1 % de los infectados desarrolla una enfermedad neurológica grave, como meningitis o encefalitis. Aun así, esos casos pueden ser severos y dejar secuelas. Los mayores de 60 años, las personas inmunodeprimidas y quienes tienen condiciones médicas crónicas enfrentan mayor riesgo de complicaciones.
Florida confirmó el 23 de junio su primer caso del año en el condado de Alachua. Las autoridades sanitarias del estado recuerdan que el virus circula en todos sus condados y que la transmisión suele alcanzar su pico entre julio y septiembre. El clima cálido, la humedad y la presencia de agua estancada favorecen la reproducción de mosquitos.
Los CDC recomiendan usar repelentes registrados por la Agencia de Protección Ambiental, vestir camisas de manga larga y pantalones holgados cuando sea posible, y evitar la exposición al aire libre entre el anochecer y el amanecer, cuando muchos mosquitos están más activos. También aconsejan instalar o reparar mosquiteras en puertas y ventanas.
Otra medida clave es eliminar agua estancada alrededor de las viviendas. Cubetas, macetas, bebederos, canaletas tapadas, piscinas sin mantenimiento y otros recipientes pueden convertirse en criaderos. Vaciar, limpiar o cubrir estos espacios ayuda a reducir la población de mosquitos cerca del hogar.
El virus del Nilo Occidental es la principal causa de enfermedad transmitida por mosquitos en el territorio continental de Estados Unidos. Aunque la mayoría de las infecciones no son graves, el inicio temprano de la temporada exige más vigilancia. La recomendación es simple, pero seria: menos picaduras significa menos riesgo.










