La ciudad de Nueva York retomó este martes los paseos en carruajes tirados por caballos en Central Park, después de una suspensión temporal provocada por la muerte de Romanch Mahajan, un turista de 18 años que falleció la semana pasada tras un accidente durante uno de estos recorridos.
La reanudación del servicio llega en medio de una fuerte polémica. Autoridades municipales citadas por medios locales indicaron que se desplegarán equipos de seguridad en el parque para supervisar la operación de esta popular atracción turística.
El Sindicato de Trabajadores del Transporte, que representa a conductores de carruajes, defendió medidas adicionales para evitar nuevos incidentes. En un comunicado recogido por ABC7, la organización propuso instalar postes en distintas zonas de Central Park para poder atar a los caballos cuando sea necesario. Según el sindicato, esa medida podría reducir el riesgo de que los animales se desboquen.
El accidente que reabrió el debate
Mahajan viajaba en un carruaje junto a sus padres, Deepak y Priya, y su hermano menor cuando ocurrió el accidente. De acuerdo con reportes policiales y medios locales, el caballo se lanzó hacia la acera, chocó con otro carruaje y el vehículo volcó.
El joven cayó y se golpeó la cabeza contra el suelo. Fue trasladado al hospital, pero murió a causa de las heridas. ABC News reportó que el conductor habría bajado del carruaje para tomar una fotografía antes de que el caballo se desbocara, un punto que sigue bajo investigación.
El caballo había estado trabajando en Central Park por apenas unas semanas y fue retirado del servicio después del accidente. El conductor también fue suspendido indefinidamente, según reportes locales.
Otra muerte de un caballo aumentó la presión
La tragedia ocurrió apenas una semana después de otro incidente en Central Park, en el que un caballo se desplomó y murió. Esa secuencia de hechos volvió a encender las críticas de organizaciones defensoras de animales, que desde hace años exigen el fin de los carruajes tirados por caballos en Manhattan.
PETA fue una de las organizaciones que reaccionó con mayor fuerza. Ashley Byrne, directora de la entidad, cuestionó la continuidad del servicio y preguntó cuántos animales y personas más tendrán que sufrir antes de que el Concejo Municipal actúe.
La organización sostiene que los caballos trabajan en condiciones urbanas inadecuadas, expuestos al tráfico, al pavimento duro, a gases de escape y a cambios extremos de clima.
La Ley de Ryder vuelve al centro
El accidente también reactivó la discusión sobre la Ley de Ryder, una propuesta que busca desmantelar la industria de carruajes tirados por caballos en Nueva York y ofrecer capacitación laboral a los conductores.
La medida lleva el nombre de Ryder, un caballo que se desplomó en la ciudad y murió poco después. Tras la muerte de Mahajan, algunos funcionarios y activistas han pedido acelerar el debate legislativo e incluso rebautizar la propuesta como “Ley Romanch” en memoria del joven fallecido.
La industria, por su parte, defiende que los carruajes forman parte de la tradición turística de la ciudad y que los conductores necesitan protección laboral ante cualquier cambio. El sindicato ha señalado que está revisando protocolos de seguridad y que cualquier solución debe considerar tanto el bienestar animal como el sustento de los trabajadores.
Una atracción bajo vigilancia
Los paseos en carruaje por Central Park han sido durante décadas una imagen clásica de Nueva York. Para muchos visitantes, forman parte del atractivo romántico y turístico de Manhattan. Pero para sus críticos, son una práctica incompatible con la seguridad moderna y con el bienestar animal.
El caso de Mahajan llevó esa tensión a un punto mucho más sensible. Ya no se trata solo de una discusión sobre tradición, turismo o derechos de los animales. Ahora también hay una muerte humana que pesa sobre el debate.
NBC New York reportó que, antes de este accidente fatal, se habían registrado varios incidentes relacionados con caballos de carruaje en los alrededores del parque durante los últimos meses.
Nueva York enfrenta una decisión pendiente
La reanudación del servicio no cierra la controversia. Al contrario, puede intensificarla. Mientras los carruajes vuelven a circular por Central Park, activistas, familiares, funcionarios y trabajadores de la industria mantienen posiciones enfrentadas.
Para la ciudad, el reto inmediato será garantizar que no se repita una tragedia. El debate de fondo, sin embargo, va mucho más allá de la supervisión en el parque.
Nueva York tendrá que decidir si los carruajes siguen siendo una tradición turística protegida o si han llegado al final de su recorrido en una ciudad que ya no puede ignorar los riesgos para personas y animales.