La enfermedad cardiovascular en mujeres sigue siendo la principal causa de muerte, pero muchas veces no recibe la atención que merece. Expertos en cardiología advierten que existe una falta de conciencia que provoca diagnósticos tardíos y mayores complicaciones.
El jefe de la Sección de Arritmias del Hospital Universitario Puerta de Hierro, Ignacio Fernández, ha insistido en la necesidad de cambiar la percepción social sobre estas enfermedades. Según explicó en una jornada sobre prevención cardiovascular en el Senado, aún persiste la idea de que los problemas del corazón afectan principalmente a los hombres.
Esta creencia tiene consecuencias reales. La enfermedad cardiovascular en mujeres suele detectarse más tarde porque muchas no identifican los síntomas o no los consideran urgentes. El dolor en el pecho, por ejemplo, puede ser interpretado como algo pasajero o ajeno.
Fernández señaló que este retraso también está relacionado con factores culturales. En muchos casos, las mujeres priorizan el cuidado de su familia por encima de su propia salud. Esta actitud puede llevar a posponer consultas médicas incluso cuando aparecen señales de alerta.
La prevención es clave. Factores como la hipertensión, el colesterol elevado, el tabaquismo y el sedentarismo aumentan el riesgo de enfermedad cardiovascular. Detectarlos a tiempo permite tomar medidas antes de que aparezcan complicaciones graves.
Además, los especialistas destacan que los síntomas en mujeres pueden ser diferentes a los de los hombres. No siempre se presentan como un dolor intenso en el pecho. También pueden incluir fatiga, dificultad para respirar, náuseas o molestias en la espalda o la mandíbula.
La enfermedad cardiovascular en mujeres requiere un enfoque más amplio que incluya educación, prevención y acceso a atención médica oportuna. Los expertos insisten en que no se trata de un destino inevitable, sino de una condición que en muchos casos puede prevenirse con cambios en el estilo de vida y seguimiento médico.
Cambiar la percepción sobre la salud del corazón en las mujeres no es solo una cuestión médica, sino también cultural. Reconocer los síntomas a tiempo y priorizar el bienestar propio puede marcar la diferencia entre una atención temprana y una que llega demasiado tarde.










