Nueva York enfrenta este jueves una jornada de calor extremo, con temperaturas que podrían acercarse a los 100 grados Fahrenheit y una sensación térmica peligrosa justo antes del feriado del 4 de julio. La ola de calor afecta al noreste de Estados Unidos y mantiene a la ciudad bajo alerta por el riesgo de enfermedades relacionadas con las altas temperaturas.
De cumplirse el pronóstico, Central Park podría registrar uno de sus días más calurosos desde julio de 2012, cuando la ciudad alcanzó niveles históricos de temperatura. El Servicio Meteorológico Nacional mantiene una Advertencia de Calor Extremo para la zona y advierte que la combinación de calor, humedad y poco alivio durante la noche puede elevar el peligro para la población.
El alcalde Zohran Kwame Mamdani activó un plan de emergencia para responder a la ola de calor. La ciudad abrió cientos de centros de enfriamiento en los cinco condados y reforzó la asistencia a adultos mayores, personas sin hogar, trabajadores al aire libre y otros residentes vulnerables.
Entre las medidas anunciadas figuran furgonetas COOL operadas por el Departamento de Salud, con atención médica básica, agua, electrolitos, protector solar y apoyo para transportar a personas hacia centros con aire acondicionado o centros de salud. La ciudad también amplió estaciones temporales de enfriamiento en colaboración con organizaciones comunitarias.
Estas estaciones ofrecen agua fría, ventiladores con nebulizadores y toallas refrescantes para personas que trabajan bajo el sol, incluidos vendedores ambulantes, repartidores y jornaleros. La medida busca reducir el riesgo entre quienes no pueden simplemente quedarse en casa durante las horas más peligrosas del día.
Mamdani también pidió a los neoyorquinos ayudar a disminuir la presión sobre la red eléctrica. Entre sus recomendaciones están mantener el aire acondicionado cerca de los 78 grados Fahrenheit, apagar luces innecesarias y desconectar aparatos electrónicos que no estén en uso. La ciudad aseguró que aplicará medidas similares en edificios municipales durante las horas de mayor demanda.
La sugerencia de ajustar el aire acondicionado a 78 grados generó críticas en redes sociales, especialmente entre usuarios acostumbrados a temperaturas interiores más frías. Aun así, las autoridades insisten en que la conservación de energía puede ayudar a evitar sobrecargas y posibles apagones durante los momentos de mayor consumo.
El riesgo sanitario es serio. El calor extremo puede causar agotamiento, deshidratación, mareos, confusión y golpes de calor. Los más vulnerables son los adultos mayores, bebés, personas con enfermedades crónicas, trabajadores al aire libre y residentes sin acceso estable a aire acondicionado.
La ciudad recomienda limitar actividades físicas intensas, tomar agua con frecuencia, buscar sombra o espacios refrigerados y revisar a familiares, vecinos y personas que vivan solas. En caso de síntomas graves como confusión, piel caliente, dificultad para respirar o pérdida de conciencia, se debe llamar al 911 de inmediato.
Las altas temperaturas podrían persistir hasta el sábado 4 de julio, cuando se esperan numerosos eventos públicos y una fuerte presencia de visitantes en las calles. Para Nueva York, la celebración de la independencia llegará bajo una advertencia clara: este calor no es solo incómodo, puede ser peligroso.