El estudio de los planetas jóvenes del sistema V1298 Tau ha permitido a los astrónomos observar, casi en tiempo real, cómo se transforman los mundos más comunes de la galaxia. Se trata de una rara oportunidad científica. Estos planetas representan una etapa temprana de evolución que normalmente ya ha desaparecido cuando los telescopios los detectan.
La mayoría de los planetas conocidos fuera del sistema solar tienen tamaños intermedios entre la Tierra y Neptuno. Son las llamadas super-Tierras y sub-Neptunos. Curiosamente, este tipo de planetas no existe en nuestro propio sistema, lo que ha generado durante años un gran interrogante sobre cómo se forman y evolucionan.
V1298 Tau es una estrella extremadamente joven, con apenas 20 millones de años. En comparación, el Sol tiene unos 4.500 millones. Esa juventud convierte a su sistema planetario en un laboratorio natural para estudiar los primeros pasos de la formación planetaria. Sin embargo, su intensa actividad había dificultado medir con precisión la masa de sus planetas.
Para resolver ese problema, un equipo internacional con participación del Instituto de Astrofísica de Canarias utilizó una técnica basada en la interacción gravitatoria entre los planetas. Gracias a ese método, lograron medir sus masas con una precisión inédita. Así se pudo comprender mejor la naturaleza de los planetas jóvenes del sistema V1298 Tau.
Los resultados fueron sorprendentes. Aunque estos cuatro planetas tienen tamaños comparables a Neptuno e incluso a Júpiter, sus masas son relativamente bajas. Esto los hace extraordinariamente poco densos. Los científicos los describen como mundos “esponjosos”, más parecidos a un algodón de azúcar que a planetas rocosos como la Tierra.
Este estado inflado no es permanente. Los investigadores determinaron que estos planetas están perdiendo rápidamente gran parte de su atmósfera debido a la intensa radiación de su estrella. Con el paso de millones de años, se contraerán y evolucionarán hasta convertirse en super-Tierras o sub-Neptunos, justo el tipo de planetas más abundantes de la galaxia.
El estudio aporta una pieza clave para entender por qué estos mundos cambian tan radicalmente en sus primeros años. Al desaparecer el disco de gas que rodea a la estrella, los planetas se enfrían y pierden atmósfera, transformándose por completo.
Los planetas jóvenes del sistema V1298 Tau representan un eslabón perdido entre las nebulosas de formación estelar y los sistemas planetarios maduros que hoy se conocen por miles. Comprenderlos ayuda a explicar no solo cómo nacen la mayoría de los planetas, sino también por qué nuestro sistema solar es una excepción en el universo.










