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Asteroides bajo vigilancia: la defensa planetaria ya no es ciencia ficción

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Impresión artística de asteroides cercanos a la Tierra. Crédito: ESA - P.Carril

Los asteroides no representan hoy una amenaza inmediata para la Tierra, pero su posible impacto es un riesgo real que la ciencia toma cada vez más en serio. Por eso, agencias espaciales como la NASA y la ESA han reforzado sus sistemas de vigilancia, telescopios y misiones especializadas. La llamada defensa planetaria ya no pertenece al terreno de la ciencia ficción: es un campo activo que busca detectar, estudiar y, si fuera necesario, desviar objetos peligrosos.

Los asteroides son restos primitivos de la formación del Sistema Solar. Algunos miden apenas centímetros, otros alcanzan metros o kilómetros, y muchos viajan desde hace miles de millones de años sin haberse integrado a un planeta. Aunque existen millones, los científicos prestan especial atención a los llamados NEO, objetos cercanos a la Tierra, cuyas órbitas pasan relativamente cerca de la nuestra.

Según datos de la Agencia Espacial Europea, hay decenas de miles de estos objetos catalogados. Aun así, los expertos insisten en un punto clave: actualmente no se conoce ningún asteroide en ruta de colisión con la Tierra. La vigilancia, sin embargo, sigue siendo esencial, porque el peligro no se mide solo por lo que se sabe hoy, sino por la capacidad de detectar a tiempo lo que pueda aparecer mañana.

Un ejemplo reciente fue el asteroide 2024 YR4, que durante un breve periodo generó atención internacional por sus cálculos iniciales de riesgo. Después de nuevas observaciones, las agencias espaciales descartaron primero un impacto contra la Tierra y luego también contra la Luna en 2032. Las mediciones del telescopio espacial James Webb ayudaron a reducir la incertidumbre sobre su trayectoria.

Uno de los grandes protagonistas de los próximos años será Apophis, un asteroide de unos 375 metros que el 13 de abril de 2029 pasará a menos de 32,000 kilómetros de la superficie terrestre. No hay riesgo de choque, pero su cercanía lo convierte en una oportunidad excepcional para estudiar cómo la gravedad de nuestro planeta puede alterar su estructura, su superficie y su movimiento.

Para observarlo, la ESA prepara la misión Ramses, una nave que acompañará a Apophis durante su sobrevuelo. El proyecto incluirá instrumentos científicos y pequeños satélites, conocidos como cubesats, diseñados para analizar el asteroide desde distancias más cercanas. Entre ellos está Don Quijote, desarrollado con liderazgo español, que buscará aportar datos sobre la actividad interna y los posibles temblores generados por la atracción gravitatoria terrestre.

La NASA también aprovechará el paso de Apophis con OSIRIS-APEX, la nueva etapa de la misión OSIRIS-REx, que antes viajó al asteroide Bennu y trajo muestras a la Tierra en 2023. Ahora, esa nave estudiará los cambios físicos de Apophis después de su acercamiento.

Otro capítulo importante es Hera, misión de la ESA destinada a analizar las secuelas del impacto de DART, la nave de la NASA que en 2022 logró modificar la órbita del asteroide Dimorphos. Esa prueba demostró que la humanidad ya cuenta con una tecnología capaz de desviar un cuerpo espacial mediante impacto cinético.

La defensa planetaria todavía tiene mucho que perfeccionar, pero el avance es claro. Detectar antes, medir mejor y actuar con tiempo puede marcar la diferencia. El Día Internacional de los Asteroides, celebrado cada 30 de junio, recuerda justamente esa necesidad de vigilancia, en memoria del evento de Tunguska de 1908, cuando una explosión aérea arrasó una enorme zona de bosque en Siberia.

El Especialito

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