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Niños detenidos durante meses en el último centro familiar para migrantes que sigue abierto en EE.UU.

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Fotografía de archivo que muestra a personas hablando durante una manifestación para exigir el fin de la detención de familias migrantes en Dilley, Texas (EE.UU.). EFE/ Abogado Eric Lee

Rejas, rostros tristes y una sola petición: “déjennos ir”. Así resume uno de los cinco hijos de Hayam El-Gamal su experiencia tras más de ocho meses recluidos en el único centro de detención para familias migrantes que sigue funcionando en Estados Unidos.

Las instalaciones, ubicadas en Dilley, Texas, a unos 130 kilómetros al sur de San Antonio, permanecieron cerradas durante varios años bajo la Administración de Joe Biden. Sin embargo, el Gobierno del presidente Donald Trump ordenó su reapertura como parte de su política para acelerar arrestos y deportaciones.

Actualmente, más de 1.400 personas permanecen detenidas en el centro. De ellas, unas 400 son menores de edad, incluidos bebés en etapa de lactancia. Según abogados que representan a las familias, las condiciones son inadecuadas y se han visto agravadas por un brote de sarampión.

Falta de atención médica y encierro prolongado
Hayam El-Gamal y sus cinco hijos, incluidos dos gemelos de cinco años, fueron trasladados a Dilley tras ser arrestados en Colorado en junio del año pasado. El centro es gestionado por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).

El esposo de Hayam, Mohamed Sabry Soliman, enfrenta acusaciones por parte del Gobierno relacionadas con un ataque ocurrido durante una manifestación pro-Israel en Colorado. No obstante, tanto Hayam como sus abogados sostienen que la familia desconocía cualquier plan del hombre, algo que un agente del FBI confirmó ante un tribunal federal.

Durante su detención, la familia ha sufrido la falta de atención médica adecuada. Uno de los hijos, de 16 años, presentó un cuadro de apendicitis. A pesar de retorcerse de dolor, el personal del centro solo le indicó que tomara paracetamol. No fue hasta que el menor se desmayó y comenzó a vomitar que fue trasladado de urgencia a un hospital.

Según abogados y organizaciones que trabajan en el centro, esta situación no es un caso aislado. La mayoría de los niños presenta síntomas de enfermedad en algún momento, debido a las condiciones de hacinamiento y a la falta de atención preventiva.

Tras confirmarse dos casos de sarampión, el Gobierno confinó el centro. Sin embargo, los abogados aseguran que no ha habido transparencia sobre la situación interna. El Departamento de Seguridad Nacional afirmó que los detenidos reciben atención médica adecuada, aunque estas declaraciones han sido puestas en duda por los representantes legales.

Impacto psicológico en los menores
Los dibujos realizados por los niños reflejan el impacto emocional de la detención prolongada. Estudios recientes indican que más del 40 % de los menores detenidos en centros migratorios desarrollan síntomas de depresión.

Abogados especializados en inmigración señalan que los efectos psicológicos persisten incluso después de que las familias son liberadas. Además, los niños pierden su proceso educativo normal. En Dilley, solo reciben cuadernos de ejercicios, sin acompañamiento docente ni clases formales.

El número de menores detenidos aumentó de forma significativa durante el primer año del actual Gobierno. Entre enero y octubre, se registró un promedio mensual de 170 niños arrestados, frente a 25 durante los últimos meses de la Administración anterior.

“Que exista una cárcel para niños en Estados Unidos debería ser suficiente para alarmar a cualquiera”, concluyen los abogados que representan a las familias afectadas.

El Especialito

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