Un equipo internacional de científicos ha descubierto en Egipto un fósil simio Egipto que podría cambiar la forma en que se entiende la evolución de los primates, incluidos los seres humanos.
El hallazgo corresponde a una nueva especie, Masripithecus moghraensis, que vivió hace entre 17 y 18 millones de años durante el Mioceno.
Hasta ahora, los científicos creían que los ancestros de los simios modernos se originaron únicamente en África oriental. Sin embargo, este descubrimiento sugiere que también habitaban el norte de África y el Oriente Medio.
Un fósil que llena un vacío en la historia
Durante décadas, el registro fósil del norte de África mostraba presencia de monos, pero no de simios. Este nuevo hallazgo cambia ese panorama.
Los restos, parte de una mandíbula, fueron encontrados en 2024 en el yacimiento de Wadi Moghra, en el norte de Egipto.
Según el paleontólogo Hesham Sallam, el equipo llevaba años buscando una pieza como esta, ya que el árbol evolutivo presentaba un vacío evidente en esa región.
Una especie clave en el árbol evolutivo
Los investigadores determinaron que Masripithecus es un hominoideo basal, es decir, una especie anterior a los simios modernos, pero estrechamente relacionada con ellos.
Esto lo convierte en un eslabón importante para entender el origen de los grandes simios, incluidos chimpancés, gorilas y humanos.
Además, su morfología muestra características únicas, como una mandíbula robusta y dientes adaptados a una dieta variada.
Adaptación a un entorno cambiante
El análisis del fósil indica que esta especie tenía una alimentación flexible, basada en frutas pero también en alimentos más duros como semillas o nueces.
Esta capacidad le habría permitido sobrevivir en un entorno con cambios climáticos extremos, lo que sugiere una adaptación clave para su evolución.
Un cambio de perspectiva científica
El descubrimiento también pone en duda una idea ampliamente aceptada durante décadas.
Según uno de los investigadores, Erik Seiffert, siempre se pensó que el ancestro común de los simios modernos vivió en el este de África. Sin embargo, este hallazgo desafía directamente esa teoría.
Los expertos señalan que esta creencia pudo estar influida por un sesgo en la investigación, ya que la mayoría de las excavaciones se han concentrado en esa región.
Un corredor clave en la evolución
El estudio también sugiere que el norte de África y el Oriente Medio funcionaban como un puente natural entre continentes durante el Mioceno.
Esto habría permitido a los primeros simios expandirse hacia Europa y Asia cuando las condiciones geográficas lo hicieron posible.
Un hallazgo que reescribe la historia
El descubrimiento de Masripithecus moghraensis no solo añade una nueva especie al árbol evolutivo. También obliga a replantear dónde y cómo comenzó la historia de los simios modernos.
Para los científicos, este fósil es una pieza clave que conecta registros africanos y euroasiáticos, y abre nuevas líneas de investigación sobre la evolución humana.










