El cáncer de colon en adultos jóvenes se ha convertido en una de las mayores preocupaciones de la oncología moderna. Aunque tradicionalmente se asociaba con personas mayores de 50 años, las cifras recientes muestran un aumento sostenido en menores de 45. En varios países occidentales, el cáncer de colon en adultos jóvenes ya figura entre las principales causas de muerte por cáncer en este grupo.
Especialistas señalan que el incremento no tiene una sola explicación. Cambios en la alimentación, mayor consumo de ultraprocesados, obesidad y sedentarismo podrían influir. También se investiga el papel de la microbiota intestinal y factores ambientales.
Síntomas que no deben ignorarse
Uno de los problemas es que muchos adultos jóvenes no consideran el cáncer como una posibilidad. Los síntomas suelen atribuirse a estrés, hemorroides o problemas digestivos leves. Esa demora puede ser peligrosa.
Entre las señales más frecuentes están el sangrado rectal, cambios persistentes en el ritmo intestinal, diarrea o estreñimiento que no mejora, dolor abdominal constante y pérdida de peso sin causa aparente. La fatiga también puede aparecer cuando hay anemia por sangrado crónico.
El cáncer de colon en adultos jóvenes tiende a diagnosticarse en etapas más avanzadas. Esto ocurre porque no se realizan pruebas de rutina en personas menores de 45 años, salvo que exista antecedente familiar o factores de riesgo claros.
Cómo detectarlo a tiempo
La colonoscopia sigue siendo la herramienta más eficaz para detectar pólipos precancerosos y tumores tempranos. En Estados Unidos, las guías médicas recomiendan iniciar el cribado a los 45 años para personas con riesgo promedio. Quienes tienen antecedentes familiares deben comenzar antes.
También existen pruebas no invasivas, como análisis de sangre oculta en heces y exámenes de ADN en muestras fecales. Aunque útiles, no reemplazan la colonoscopia cuando hay síntomas.
Los médicos insisten en que cualquier sangrado rectal debe evaluarse, sin importar la edad. Esperar a que los síntomas empeoren solo reduce las opciones de tratamiento.
El aumento del cáncer de colon en adultos jóvenes obliga a replantear la idea de que ciertas enfermedades solo afectan a generaciones mayores. La información y la vigilancia temprana pueden marcar la diferencia entre un diagnóstico tratable y uno avanzado. Ignorar las señales nunca es una estrategia inteligente cuando se trata de salud.










