El medio tiempo del Super Bowl LX desató una nueva polémica política y cultural en Estados Unidos. El protagonista fue el artista puertorriqueño Bad Bunny, quien recibió duras críticas del presidente Donald Trump tras su actuación en el evento deportivo más visto del país.
Trump calificó el espectáculo como “uno de los peores de la historia” en un mensaje publicado en su red social Truth Social. Además, afirmó que “nadie entiende una palabra” de lo que canta el artista y criticó el baile, asegurando que era inapropiado para los niños que lo vieron tanto en Estados Unidos como en el extranjero.
El mandatario ya se había manifestado en contra de que Bad Bunny encabezara el show del medio tiempo. Sin embargo, tras la presentación, endureció el tono y aseguró que fue “una bofetada” para el país. Según Trump, el espectáculo no representa los valores de éxito, creatividad ni excelencia que, a su juicio, definen a Estados Unidos.
Bad Bunny ha sido una figura incómoda para sectores conservadores debido a sus posturas políticas. El artista ha criticado públicamente las redadas migratorias y, en meses recientes, evitó llevar su gira a Estados Unidos. Además, durante una premiación, defendió a los inmigrantes y lanzó un mensaje directo contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas.
Más allá de la controversia, el cantante hizo historia al convertirse en el primer artista en protagonizar un espectáculo de medio tiempo del Super Bowl con un repertorio completamente en español, algo que para muchos tuvo un fuerte significado cultural.
Un concierto alternativo reunió millones de espectadores
Mientras Bad Bunny se presentaba en el estadio, una organización conservadora impulsó un concierto alternativo transmitido por YouTube. El evento fue organizado por Turning Point USA y contó con artistas como Kid Rock, Brantley Gilbert, Lee Brice y Gabby Barrett.
La transmisión alcanzó un pico de 6.1 millones de espectadores simultáneos en YouTube. Durante gran parte del evento, la audiencia se mantuvo entre los 4.5 y 5.5 millones de personas conectadas en esa plataforma.
El concierto duró cerca de treinta minutos, casi el doble que el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl. Además, fue difundido por otros medios y plataformas conservadoras, aunque no obtuvo autorización para transmitirse en vivo en la red social X.
El evento fue anunciado desde meses atrás como respuesta a las críticas de Trump y de sectores del movimiento MAGA hacia Bad Bunny, especialmente por cantar en español, pese a que el artista es ciudadano estadounidense.
Al final, el Super Bowl LX volvió a demostrar que el medio tiempo es mucho más que música. Se convirtió, una vez más, en un escenario donde el entretenimiento, la política y la cultura chocan frente a millones de espectadores.









