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Cáncer de mama: los hábitos diarios que pueden ayudar a reducir el riesgo

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© Iryna Kushnarova | Dreamstime.com

El cáncer de mama sigue siendo uno de los diagnósticos más comunes en mujeres alrededor del mundo, y aunque la genética juega un papel importante, los estudios más recientes muestran que las decisiones cotidianas también influyen. Desde mantener un peso saludable hasta reducir el consumo de alcohol, la ciencia respalda la idea de que ciertos hábitos pueden disminuir significativamente el riesgo de desarrollar la enfermedad.

Un enfoque preventivo que comienza en casa

Según investigadores en salud pública y oncología, cerca del 30 al 40 por ciento de los casos de cáncer de mama podrían prevenirse con modificaciones en el estilo de vida. La doctora Mary Claire King, genetista reconocida por identificar el gen BRCA1, explica que “el riesgo genético no es una sentencia, sino una pieza del rompecabezas”. Es decir, la prevención sigue siendo una herramienta poderosa.

Uno de los factores más relevantes es el peso corporal. La grasa corporal en exceso produce estrógenos y otras hormonas que pueden estimular el crecimiento de células mamarias anormales. Mantener un peso estable, especialmente después de la menopausia, se asocia con una menor incidencia de cáncer de mama.

El poder del movimiento

La actividad física regular también marca la diferencia. Estudios del National Cancer Institute señalan que las mujeres que realizan ejercicio moderado al menos 150 minutos a la semana —como caminar, nadar o andar en bicicleta— tienen un riesgo significativamente menor de desarrollar cáncer de mama en comparación con quienes llevan una vida sedentaria. El movimiento ayuda a equilibrar las hormonas, reducir la inflamación y fortalecer el sistema inmunológico.

Alimentación consciente, impacto real

La dieta occidental rica en alimentos procesados, carnes rojas y azúcares refinados ha sido señalada como un factor que incrementa el riesgo de varios tipos de cáncer, incluido el de mama. En contraste, los patrones alimenticios mediterráneos o basados en plantas —ricos en frutas, verduras, granos integrales, legumbres y aceite de oliva— parecen tener un efecto protector.

La fibra juega un papel clave, ya que ayuda al cuerpo a eliminar el exceso de estrógenos. Además, las frutas y verduras coloridas aportan antioxidantes que combaten el daño celular causado por los radicales libres.

Alcohol y tabaco: dos factores bajo control

El alcohol, incluso en cantidades moderadas, aumenta el riesgo de cáncer de mama. La American Cancer Society advierte que cada bebida alcohólica diaria puede elevar el riesgo en aproximadamente un 7 al 10 por ciento. Limitar su consumo o evitarlo por completo es una de las decisiones preventivas más efectivas.

El tabaco también influye. Aunque su relación con el cáncer de mama es menos directa, el hábito de fumar afecta los mecanismos naturales de reparación celular y debilita el sistema inmunológico, incrementando la vulnerabilidad general ante diversos tipos de cáncer.

Lactancia y salud hormonal

Diversos estudios han encontrado que amamantar durante varios meses puede reducir modestamente el riesgo de cáncer de mama. Este efecto protector se atribuye a que la lactancia regula los niveles hormonales y permite que el tejido mamario se renueve después del embarazo.

De igual forma, la terapia hormonal posmenopáusica debe evaluarse con cautela. Los tratamientos prolongados con estrógeno y progestina combinados han mostrado aumentar el riesgo, por lo que los especialistas recomiendan usar la dosis más baja posible durante el menor tiempo necesario.

Un mensaje claro: pequeños cambios, gran impacto

Adoptar un estilo de vida saludable no garantiza que una mujer nunca desarrolle cáncer de mama, pero sí puede reducir significativamente las probabilidades. La prevención incluye más que chequeos médicos: también abarca lo que se come, se bebe, se mueve y se piensa.

Cada elección diaria cuenta, y este octubre —mes de la concientización sobre el cáncer de mama— es el momento ideal para recordarlo. Cuidarse es una forma de resistencia y, sobre todo, de amor propio.

El Especialito

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