Un año después del inicio de la guerra arancelaria impulsada por Estados Unidos, el déficit comercial España ha registrado un fuerte aumento. Además, este escenario ha generado incertidumbre tanto en las empresas como en el Gobierno, en un contexto donde la demanda externa ha perdido fuerza.
El conflicto comercial comenzó el 2 de abril de 2025, cuando el presidente estadounidense Donald Trump anunció nuevas medidas arancelarias. Por eso, ese año quedó marcado por tensiones globales y por la necesidad de que muchos países buscaran mercados alternativos.
Impacto del déficit comercial España en 2025
Durante 2025, el déficit comercial España creció un 41,6 %, hasta alcanzar los 57.054 millones de euros. Sin embargo, el inicio de 2026 muestra un cambio de tendencia, ya que en enero el déficit se redujo un 35,2 % en comparación con el mismo mes del año anterior.
Además, las exportaciones de bienes alcanzaron los 387.092 millones de euros, con un leve aumento del 0,7 %. Mientras tanto, las importaciones subieron un 4,6 %, hasta los 444.146 millones. Esta diferencia explica el aumento del desequilibrio comercial.
En enero, la situación fue distinta. Las ventas al exterior cayeron un 2,9 %, mientras que las importaciones descendieron más de un 8 %. De este modo, el déficit logró moderarse en el arranque del año.
Caída de exportaciones a Estados Unidos
Las exportaciones hacia Estados Unidos han sufrido un descenso notable en los últimos meses. Por ejemplo, en agosto se desplomaron más de un 30 %, reflejando el impacto directo de las tensiones comerciales.
En enero de 2026, las ventas a ese país cayeron un 11,4 %, hasta los 1.140 millones de euros. Asimismo, las importaciones se redujeron cerca de un 21 %. Gracias a ello, el déficit bilateral se recortó casi un 29 %.
Por otra parte, el peso de Estados Unidos en las exportaciones españolas ha bajado del 4,3 % al 3,9 % en un año. Esta tendencia confirma el debilitamiento del intercambio comercial entre ambos países.
Relación con China y la Unión Europea
El comercio con China también muestra señales mixtas. En enero, las exportaciones cayeron un 7,8 %. Sin embargo, en el conjunto de 2025 aumentaron cerca de un 7 %. Aun así, el mercado chino representa solo el 2,1 % del total.
Mientras tanto, el déficit con China supera los 42.000 millones de euros, lo que evidencia un fuerte desequilibrio.
En cuanto a la Unión Europea, principal destino de las exportaciones españolas, se observa una evolución moderada. En enero, las ventas descendieron un 2,5 %. Además, en el total de 2025 apenas crecieron un 0,6 %.
Las exportaciones a Alemania cayeron un 5,6 % y a Italia un 1,6 %. Sin embargo, aumentaron un 1,7 % en Francia y un leve 0,1 % en Portugal. Estos datos reflejan un contexto de estancamiento en la región.
La demanda externa frena el crecimiento
El debilitamiento del sector exterior ha tenido efectos directos en la economía. Según el Instituto Nacional de Estadística, el crecimiento del 2,8 % en 2025 se apoyó en la demanda interna.
Es decir, el consumo de los hogares y la inversión empresarial impulsaron la economía. Por el contrario, la demanda externa restó 0,7 puntos al crecimiento.
Además, las exportaciones totales crecieron un 3,6 %, impulsadas por los servicios. Sin embargo, las importaciones aumentaron un 6,2 %, en línea con el dinamismo del consumo.
Respuesta del Gobierno ante la crisis
Ante este escenario, el Gobierno aprobó un plan de respuesta pocos días después del anuncio de los aranceles. Este programa cuenta con más de 14.000 millones de euros, incluyendo nueva financiación.
El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, explicó que el objetivo es transmitir confianza y actuar con cautela. Asimismo, destacó la importancia de mantener la relación con Estados Unidos.
Sin embargo, las tensiones no han desaparecido. En los últimos meses, la administración estadounidense incluso ha amenazado con endurecer las medidas comerciales contra España.
Finalmente, el Gobierno insiste en que las empresas españolas siguen operando en igualdad de condiciones dentro de la Unión Europea. De este modo, se busca mantener estabilidad en un entorno internacional cada vez más incierto.










