Primero huele a mantequilla tostándose. Ese aroma ligeramente avellanado, profundo, casi caramelizado, cambia por completo la base de estos blondies de mantequilla avellanada. No son brownies sin cacao. Son otra cosa. Más cálidos, más densos, con un centro suave y bordes firmes que se quiebran al cortar.
Aquí no buscamos ligereza. Buscamos textura. Un interior masticable, chocolate que se derrite en puntos irregulares y una pizca de sal que interrumpe el dulzor justo cuando empieza a subir demasiado.
Ingredientes
- 170 g de mantequilla
- 1 1/4 taza de azúcar morena
- 1/4 taza de azúcar blanca
- 2 huevos
- 1 cucharadita de vainilla
- 2 tazas de harina de trigo
- 1/2 cucharadita de sal
- 1 taza de trozos de chocolate semiamargo
- Sal marina en escamas
Preparación
- Derrite la mantequilla en una sartén a fuego medio y deja que continúe cocinándose hasta que tome un tono dorado y desprenda aroma a nuez. Retira del fuego y deja enfriar ligeramente.
- Mezcla la mantequilla dorada con los azúcares hasta integrar.
- Añade los huevos uno a uno y luego la vainilla.
- Incorpora la harina y la sal sin mezclar en exceso.
- Agrega los trozos de chocolate y mezcla suavemente.
- Extiende la masa en un molde cuadrado forrado con papel para hornear.
- Espolvorea sal marina en la superficie.
- Hornea a 180 °C durante 25 a 30 minutos, hasta que los bordes estén firmes y el centro aún ligeramente húmedo.
- Deja enfriar completamente antes de cortar.
Consejos útiles
- No sobrehornees. El centro debe parecer apenas listo. Termina de asentarse al enfriar.
- La mantequilla debe estar dorada, no quemada. Si huele amargo, empieza de nuevo.
- Usa chocolate en trozos grandes para lograr bolsas fundidas.
- Para cortes limpios, refrigera 30 minutos antes de porcionar.
Estos blondies se sirven en cuadrados imperfectos, con la sal aún visible en la superficie. No necesitan glaseado ni decoración. Se sostienen solos, con esa mezcla de dulzor profundo y textura firme que invita a repetir sin pensarlo demasiado.










