Haaland esperó 25 años para jugar una Copa del Mundo y necesitó menos de un tiempo para dejar su firma. El delantero del Manchester City marcó un doblete este martes y lideró el triunfo 4-1 de Noruega ante Irak en Boston, en el regreso de la selección nórdica a un Mundial después de 28 años.
Noruega volvió al escenario mundialista por primera vez desde Francia 1998. Lo hizo con autoridad en el marcador, aunque el partido fue más exigente de lo que sugiere el resultado final. Irak, que regresaba al torneo tras 40 años de ausencia, compitió con intensidad y llegó a incomodar durante varios tramos.
El triunfo coloca a Noruega junto a Francia en la parte alta del Grupo I, considerado uno de los más complicados del torneo. Ambos equipos se enfrentarán en la tercera jornada, también en Boston, en uno de los duelos más esperados de la primera fase.
Irak sorprendió antes del golpe noruego
Irak comenzó mejor de lo previsto. El equipo dirigido por Graham Arnold presionó, corrió y encontró espacios para atacar. Su intensidad física y su voluntad de jugar hacia adelante obligaron a Noruega a trabajar más de la cuenta durante los primeros minutos.
El 0-0 se mantuvo hasta la pausa de hidratación. Después, el partido cambió. Noruega encontró una acción vertical que empezó con Alexander Sorloth, pasó por Antonio Nusa y terminó con un centro raso de David Moller Wolfe.
Haaland atacó el área pequeña y se lanzó para conectar un balón incómodo. Así marcó el primer gol de Noruega en su regreso mundialista y también el primero de su carrera en una Copa del Mundo.
Sin embargo, Irak respondió. En el minuto 39, Ali Jassim envió un centro preciso para Aymen Hussein, quien se elevó entre defensores noruegos y conectó un cabezazo poderoso. Fue el 1-1 y el segundo gol de Irak en la historia de los Mundiales, el primero en cuatro décadas.
El doblete que cambió el partido
La alegría iraquí duró poco. Apenas cuatro minutos después, Haaland presionó la salida rival, forzó un pase atrás comprometido y bloqueó el despeje del portero Jalal Hassan. La pelota terminó dentro del arco para el 1-2.
Fue un golpe durísimo antes del descanso. Irak había igualado con mérito, pero Noruega se fue al vestuario otra vez en ventaja gracias a la potencia y el instinto de su delantero.
Aun así, los iraquíes no bajaron los brazos. Antes del descanso, Ali Al-Hamadi tuvo una ocasión clara frente a Orjan Nyland. Kristoffer Ajer apareció con una barrida salvadora y evitó el empate.
Noruega sentencia en la segunda parte
Irak intentó tomar la iniciativa tras el descanso. Se plantó mejor en el mediocampo y buscó cortar los envíos hacia Haaland y Sorloth. Durante varios minutos, Noruega no encontró fluidez y tuvo que esperar para cerrar el partido.
La tranquilidad llegó en el minuto 76. Leo Ostigard, recién ingresado, aprovechó un córner cerrado y ganó la posición en el área para marcar el 1-3. Ese gol terminó de inclinar el encuentro.
En el tiempo de descuento llegó el cuarto. Haaland rozó el triplete con un remate de cabeza, pero la jugada terminó en autogol de Aymen Hussein tras una disputa en el área pequeña. El 1-4 selló una victoria importante para una Noruega que dejó una imagen poderosa en su regreso.
Una fiesta noruega en Boston
El Gillette Stadium de Foxborough fue una fiesta para los aficionados noruegos. Miles de seguidores acompañaron al equipo y celebraron con gestos de remo en las gradas, una imagen que reforzó el ambiente vikingo de la noche.
Para Irak, la derrota duele, pero no borra lo positivo. El equipo mostró personalidad, atacó con valentía y compitió mejor de lo que indica el marcador. Aun así, los errores defensivos fueron demasiado costosos ante un delantero como Haaland.
Noruega, en cambio, sale reforzada. Tiene gol, presencia física y una estrella capaz de decidir partidos incluso sin demasiadas oportunidades.
El Mundial apenas empieza, pero Haaland ya dejó el primer aviso. Su debut no fue una simple presentación. Fue una declaración de amenaza para todo el Grupo I.