La propuesta del alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, para crear cinco supermercados municipales con un coste estimado de 70 millones de dólares será evaluada este viernes por el Concejo Municipal, en medio de una fuerte oposición de bodegueros y pequeños empresarios, muchos de ellos latinos.
La iniciativa fue una de las promesas más comentadas de la campaña de Mamdani. Su objetivo, según el alcalde, es reducir el alto costo de los alimentos y garantizar que más neoyorquinos tengan acceso a productos frescos, saludables y asequibles, sin importar sus ingresos o el vecindario donde vivan.
Sin embargo, para los propietarios de bodegas y supermercados independientes, el proyecto representa una amenaza directa a negocios que ya operan con márgenes reducidos y altos costos.
Una audiencia con tensión política y económica
El Comité de Desarrollo Económico de la Alcaldía será el encargado de analizar la propuesta. La sesión estará acompañada por una manifestación de bodegueros y dueños de supermercados que rechazan el plan desde que Mamdani lo presentó como candidato demócrata.
Los comerciantes han formado una Coalición Multicultural que asegura haber recaudado un millón de dólares para financiar su campaña contra los supermercados municipales.
Según lo adelantado hasta ahora, el primer establecimiento se ubicaría en Harlem y el segundo en El Bronx, dos zonas con comunidades de bajos ingresos y alta presencia latina.
El argumento de los comerciantes
Los opositores al plan sostienen que la ciudad usaría fondos públicos para abrir negocios que competirían directamente con comercios privados ya establecidos.
Jairo Guzmán, presidente de la Cámara de Comercio Mexicana en Nueva York, dijo a EFE que el problema no es solo cuántos supermercados se creen, sino el impacto que tendrían sobre las bodegas cercanas.
“Si perjudica a uno o a tres negocios, ya es un daño que no debería ocurrir”, afirmó.
Guzmán advirtió que en Harlem hay unas 150 bodegas administradas por mexicanos, y que entre 30 y 40 estarían cerca del supermercado municipal previsto para abrir en 2027. También expresó preocupación por la posible pérdida de empleos si algunos negocios se ven obligados a cerrar.
Costos desiguales y subsidios
Los pequeños comerciantes también cuestionan que los supermercados municipales puedan operar con subsidios en servicios como electricidad o agua, mientras ellos deben cubrir esos gastos por completo.
A eso se suman salarios, seguros, alquileres, mantenimiento y otros costos operativos que han aumentado en la ciudad.
Guzmán planteó una alternativa: usar los 70 millones de dólares para apoyar a bodegas y supermercados existentes, ayudándolos a ofrecer productos más saludables y accesibles.
Según él, esa inversión podría distribuirse entre pequeños comercios para fortalecer la red de alimentos de los vecindarios, en lugar de crear nuevos establecimientos administrados por la ciudad.
Alternativas desde cámaras latinas
Frank García, presidente de la recién creada Cámara de Comercio Multicultural y de la coalición empresarial, aseguró que iniciativas similares ya se han intentado en otras ciudades, como Kansas City, sin lograr los resultados esperados.
García dijo que la coalición quiere presentar alternativas al alcalde, entre ellas un modelo de compra directa en países productores para reducir costos. Ese esquema, impulsado por cámaras latinas en Nueva York, ya se estaría desarrollando con Colombia.
También criticó que Mamdani no se haya reunido con los comerciantes para escuchar sus preocupaciones y propuestas.
Pequeños negocios bajo presión
La discusión ocurre en un momento complicado para los pequeños empresarios de Nueva York.
Muchos enfrentan alquileres altos, costos operativos crecientes y dificultades para acceder a financiamiento. García señaló además que la política del Gobierno de Donald Trump de restringir préstamos de bajo interés respaldados por la Administración de Pequeños Negocios podría agravar la situación de comerciantes con residencia permanente o green card.
Ese escenario aumenta el temor de que una red de supermercados municipales, aunque limitada, termine presionando aún más a negocios vulnerables.
El desafío de bajar el costo de los alimentos
La propuesta de Mamdani toca un problema real: comprar comida en Nueva York es cada vez más caro para muchas familias.
Pero la forma de resolverlo abre una disputa más amplia entre intervención pública, competencia comercial y supervivencia de pequeños negocios.
Para el alcalde, los supermercados municipales podrían ser una herramienta para llevar alimentos frescos a comunidades que los necesitan. Para los bodegueros, el riesgo es que la ciudad intente solucionar un problema creando otro.
La audiencia de este viernes será una primera prueba política para una promesa de campaña ambiciosa, pero altamente controvertida. En una ciudad donde las bodegas son parte de la vida diaria de los vecindarios, cualquier plan de alimentos asequibles tendrá que responder a una pregunta incómoda: cómo ayudar a los consumidores sin dejar atrás a los pequeños comerciantes que ya sostienen esas comunidades.