Zambada aceptó que enfrentará una sentencia de cadena perpetua en Estados Unidos, según un escrito presentado por su defensa ante un tribunal federal de Nueva York. El documento, dirigido al juez Brian M. Cogan, no pide una pena menor, sino que solicita que el histórico líder del Cártel de Sinaloa no sea enviado a una prisión de máxima seguridad y que se garantice atención médica adecuada por su estado de salud.
Ismael “El Mayo” Zambada, de 77 años, se declaró culpable en agosto de 2025 de cargos relacionados con narcotráfico, crimen organizado y liderazgo de una empresa criminal continua. Durante décadas fue considerado uno de los principales jefes del Cártel de Sinaloa, organización que las autoridades estadounidenses señalan como responsable del tráfico masivo de drogas hacia Estados Unidos.
La defensa sostiene que Zambada aceptó su responsabilidad sabiendo plenamente que la consecuencia legal sería la prisión de por vida. Sus abogados afirmaron que el acusado no busca una reducción de condena ni pretende colaborar con las autoridades para obtener beneficios. También subrayaron que no ha ofrecido “asistencia sustancial” al Gobierno estadounidense y que no planea hacerlo.
El escrito intenta presentar una diferencia entre su conducta procesal y la de otros líderes criminales juzgados en Estados Unidos. Según sus abogados, Zambada manifestó desde su llegada al país su intención de declararse culpable, evitó litigar el caso, no presentó mociones previas al juicio y permitió ahorrar tiempo, recursos y medidas de seguridad al sistema judicial.
Ese argumento busca influir no en la duración de la condena, que sería cadena perpetua, sino en la recomendación que el juez pueda emitir sobre el lugar donde cumplirá la pena. La defensa pide que el Buró Federal de Prisiones considere su edad, sus problemas de salud y la necesidad de tratamiento médico dentro de un entorno seguro, pero no necesariamente de máxima seguridad.
La audiencia de sentencia está prevista para el 20 de julio ante el juez Cogan, el mismo magistrado que presidió el juicio de Joaquín “El Chapo” Guzmán. En esa audiencia se determinará formalmente la condena y podrían emitirse recomendaciones sobre el centro penitenciario donde Zambada será recluido.
Zambada fue detenido el 25 de julio de 2024 en Estados Unidos junto a Joaquín Guzmán López, hijo de “El Chapo”, tras llegar en una aeronave privada a un aeropuerto de Nuevo México. Su captura puso fin a décadas de vida clandestina y abrió una nueva etapa judicial para uno de los narcotraficantes más buscados del mundo.
El caso también tuvo consecuencias en México. La entrega de Zambada desató una fuerte tensión interna dentro del Cártel de Sinaloa, especialmente entre facciones vinculadas a Los Chapitos y Los Mayos. Culiacán y otras zonas del estado han sido escenario de violencia derivada de esa ruptura.
Para Estados Unidos, el caso representa una victoria judicial de alto perfil contra una de las figuras históricas del narcotráfico mexicano. Para Zambada, en cambio, el proceso ya no gira alrededor de si pasará el resto de su vida en prisión, sino de dónde y bajo qué condiciones cumplirá esa condena.
La carta de su defensa deja claro el nuevo enfoque: aceptar la cadena perpetua, evitar una prisión de máxima seguridad y asegurar atención médica durante el encarcelamiento. El juez tendrá la última palabra en la sentencia, pero la decisión final sobre el centro penitenciario corresponderá al sistema federal de prisiones.