La variabilidad climática en el océano profundo no es un fenómeno aislado ni lejano. Un estudio reciente advierte que los cambios en el clima están alcanzando capas marinas que durante décadas se consideraron relativamente estables. Lo que ocurre en la superficie no se queda en la superficie.
Investigadores analizaron datos oceanográficos recopilados durante varios años y detectaron alteraciones en la temperatura, la circulación y el contenido de oxígeno en zonas que superan los 2,000 metros de profundidad. Estos cambios están vinculados a fenómenos de variabilidad climática en el océano profundo, impulsados por oscilaciones naturales del clima y por el calentamiento global.
Un sistema más conectado de lo que se pensaba
Durante mucho tiempo, la comunidad científica asumió que las aguas profundas respondían lentamente a los cambios atmosféricos. Sin embargo, el estudio muestra que los efectos pueden propagarse más rápido de lo previsto. Corrientes profundas están modificando su intensidad y trayectoria, lo que altera el transporte de calor y nutrientes.
Este fenómeno tiene implicaciones directas para los ecosistemas marinos. Muchas especies del océano profundo dependen de condiciones estables de temperatura y oxígeno. Alteraciones persistentes podrían afectar su supervivencia y, en cadena, influir en toda la red alimentaria.
La variabilidad climática en el océano profundo también juega un papel clave en la regulación del clima global. Estas masas de agua almacenan grandes cantidades de carbono. Si cambian sus patrones de circulación, podrían modificar la capacidad del océano para absorber dióxido de carbono, un gas fundamental en el calentamiento del planeta.
Más allá de la superficie
Los expertos subrayan que comprender la variabilidad climática en el océano profundo es esencial para mejorar los modelos climáticos. Muchos pronósticos se enfocan en la atmósfera y en las capas superficiales del mar, pero el océano profundo actúa como un regulador térmico de largo plazo.
Este hallazgo refuerza la idea de que el sistema climático funciona como una red interconectada. Lo que sucede en la atmósfera, en los polos o en los trópicos termina influyendo en zonas que parecían inmutables.
El océano profundo sigue siendo uno de los territorios menos explorados del planeta. Ahora, además, queda claro que también es uno de los más sensibles a los cambios globales que estamos viviendo.










