El cheesecake con guayaba une dos tradiciones que encajan sin esfuerzo. Por un lado, la tarta de queso cremosa y estable. Por el otro, la guayaba, fruta intensa y aromática muy presente en el Caribe y América Latina. El contraste es natural. La acidez ligera del queso equilibra el dulzor profundo de la guayaba, y el resultado no es empalagoso si se maneja con cuidado.
Este postre funciona tanto en reuniones familiares como en celebraciones más formales. Tiene presencia en la mesa y una combinación de texturas que se sostiene desde el primer corte hasta la última rebanada.
Ingredientes
Para la base
- 200 g de galletas tipo digestiva o vainilla
- 100 g de mantequilla derretida
Para el relleno
- 500 g de queso crema a temperatura ambiente
- 1 taza de azúcar
- 3 huevos
- 1/2 taza de crema
- 1 cucharadita de vainilla
Para la cobertura
- 250 g de pasta o mermelada de guayaba
- 2 a 3 cucharadas de agua
Preparación
- Precalienta el horno a 170 °C.
- Tritura las galletas hasta obtener migas finas y mézclalas con la mantequilla derretida.
- Presiona la mezcla en el fondo de un molde desmontable, formando una base firme.
- Hornea la base durante 10 minutos y deja enfriar.
- En un bol, bate el queso crema con el azúcar hasta obtener una mezcla suave.
- Añade los huevos uno a uno, mezclando sin incorporar demasiado aire.
- Incorpora la crema y la vainilla hasta integrar.
- Vierte la mezcla sobre la base y hornea durante 50 a 60 minutos, hasta que el centro aún tiemble ligeramente.
- Apaga el horno y deja el cheesecake dentro con la puerta entreabierta durante una hora.
- Refrigera al menos 4 horas antes de desmoldar.
Para la cobertura:
- Calienta la guayaba con el agua hasta que se vuelva fluida.
- Deja enfriar ligeramente y vierte sobre el cheesecake frío.
Consejos útiles
- No batas en exceso el relleno. El aire provoca grietas.
- El reposo en el horno ayuda a evitar que el pastel se agriete.
- La guayaba debe estar fluida pero no líquida.
- Refrigera toda la noche para obtener cortes más limpios.
El cheesecake con guayaba se sirve frío, con la cobertura ya asentada y brillante. Cada porción combina suavidad, dulzor y un ligero contraste ácido que equilibra el conjunto. Es un postre que mezcla tradición y sabor sin perder claridad en cada capa.










