Reducir el colesterol es una de las decisiones más importantes para proteger la salud cardiovascular. Millones de personas viven con niveles elevados sin notarlo, ya que el colesterol alto no suele causar síntomas visibles. Sin embargo, puede acumularse en las arterias y aumentar el riesgo de infarto y accidente cerebrovascular.
Para reducir el colesterol, el primer paso es revisar la alimentación. Disminuir el consumo de grasas saturadas presentes en carnes procesadas, frituras y productos ultraprocesados puede marcar una diferencia significativa. En su lugar, se recomienda incorporar grasas saludables como las que se encuentran en el aceite de oliva, aguacate, nueces y pescados ricos en omega 3.
La fibra soluble también juega un papel clave. Alimentos como avena, legumbres, manzanas y peras ayudan a reducir la absorción de colesterol en el intestino. Pequeños cambios sostenidos en la dieta suelen ser más efectivos que restricciones extremas difíciles de mantener.
La actividad física es otro pilar fundamental. Realizar al menos 150 minutos semanales de ejercicio moderado puede ayudar a aumentar el colesterol HDL, conocido como colesterol bueno. Caminar a paso rápido, nadar o andar en bicicleta son opciones accesibles para la mayoría de las personas.
Reducir el colesterol también implica evitar el tabaquismo y moderar el consumo de alcohol. Fumar daña las paredes arteriales y favorece la acumulación de placas. Abandonar ese hábito mejora el perfil lipídico y la circulación.
En algunos casos, los cambios de estilo de vida no son suficientes. Si los niveles siguen elevados, el médico puede recomendar medicamentos como estatinas. Estos fármacos reducen la producción de colesterol en el hígado y han demostrado disminuir eventos cardiovasculares.
Controlar el colesterol requiere seguimiento periódico mediante análisis de sangre. Conocer los valores de LDL, HDL y triglicéridos permite tomar decisiones informadas.
Reducir el colesterol no es una meta aislada, sino parte de un enfoque integral hacia la salud. Lo que se come, cuánto se mueve el cuerpo y las decisiones cotidianas influyen más de lo que parece. El corazón suele trabajar en silencio durante décadas. Cuidarlo antes de que aparezcan problemas es una inversión que siempre vale la pena.









