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El secreto de la mansión – Capítulo 4 – Parte 1

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Novela semanal publicada en el periódico El Especialito.
Los capítulos más recientes se leen primero en la edición impresa.
Las partes anteriores están disponibles en nuestro sitio web.

Por: Isis Sánchez / El Especialito

Los ancianos del linaje sabían que el regreso de una hija de Margaret podía despertar aquello que ella había sellado. Su alma, atrapada entre el tiempo y los espejos.

Así nació el pacto de silencio. Las niñas crecerían lejos, sin saber nada del verdadero destino de su madre. El apellido Ashcroft sería borrado de los registros. Nadie debía hablar del Secreto de la Mansión.

Por esa razón fueron llevadas al cuidado de una institutriz y luego a un internado rural. Les dijeron que su madre había muerto y que su padre se encontraba enfermo en el extranjero.

Pero la verdad era más siniestra. Su padre seguía en Ravenscroft, aunque ya no era del todo humano.

Y la señora Ashcroft que usted conoce no pertenece al linaje original. Es una usurpadora, una sombra que ha tomado forma humana para adueñarse de lo que jamás le correspondió. Tomó el nombre y el título de Lady Ashcroft por ambición material y por una razón mucho más oscura.

No se trata solo de codicia por riquezas o títulos. Esa ambición es apenas la superficie de algo más antiguo. Existen secretos sellados con sangre, pactos que no pertenecen a este mundo, y un poder que solo los verdaderos Ashcroft pueden proteger.

Eleanor sintió un escalofrío recorrerle la espalda. La mansión parecía inclinarse hacia ella, como si sus muros escucharan y juzgaran. La voz continuó, un susurro que parecía surgir de entre las sombras mismas.

Esa mujer tomó el nombre y el título de Lady Ashcroft, pero hay cosas que ni siquiera su ambición puede controlar. Los antiguos guardianes, los recuerdos atrapados en espejos y retratos, las voces que no descansan. Todo conspira contra ella. Y tú, Eleanor, ya has visto demasiado como para volver atrás.

Un silencio pesado siguió a esas palabras, interrumpido solo por el viento golpeando los ventanales. La mansión parecía viva, llena de susurros que reconocían a la intrusa y al verdadero heredero que ahora enfrentaba el peso de la historia de Ravenscroft Hall.

No diga a nadie que me ha mostrado esto ni que me ha contado parte de la verdad, susurró Eleanor. A nadie. Ni siquiera al señor Harrow.

Thomas asintió, aunque sus ojos mostraban una mezcla inquietante de culpa y compasión.

Tenga cuidado, señorita. Hay oídos en todas partes. Y el señor Harrow no siempre fue lo que parece.

Esa tarde, Eleanor cruzó el vestíbulo y se encontró de frente con Mr. Harrow, que conversaba con Lady Ashcroft. El mayordomo la observó con un gesto casi imperceptible de reconocimiento, pero su mirada parecía examinarla, como si supiera más de lo que decía.

Ha pasado usted mucho tiempo en los jardines hoy, comentó él con tono tranquilo.

El aire fresco me ayuda a pensar, respondió Eleanor, sosteniéndole la mirada.

En Ravenscroft, señorita Whitford, pensar demasiado puede resultar peligroso. Muy peligroso.

Sus palabras quedaron suspendidas en el aire como una advertencia.

Cuando Eleanor se retiró, creyó ver reflejado en el espejo del pasillo que Mr. Harrow se levantaba ligeramente de su silla, apoyando el peso sobre una pierna antes de volver a sentarse.

No fue un movimiento casual. No fue un error.

Eleanor sintió un estremecimiento recorrerle el cuerpo. La carta de Elisa decía la verdad. El mayordomo podía caminar. Y tal vez también podía matar.

Antes de que el miedo la paralizara por completo, comprendió lo que eso significaba. Mr. Harrow no solo tenía acceso al ala oeste, sino a la habitación donde habían muerto su madre y su hermana.

Él no era un simple guardián de llaves y cerraduras. Era el custodio del secreto más terrible de Ravenscroft Hall, un vigilante de la muerte que conocía cada sombra de la casa y que había esperado pacientemente a que alguien lo suficientemente valiente, o imprudente, se atreviera a entrar en el territorio donde la historia de su familia había terminado en tragedia.

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