Cuando el estrés se vuelve constante, el cuerpo deja de responder como debería. No se trata solo de cansancio mental. El estrés crónico altera sistemas biológicos clave, entre ellos el eje HPA, encargado de regular la respuesta al estrés a través del hipotálamo, la hipófisis y las glándulas suprarrenales.
Cuando este eje pierde su capacidad de autorregularse, el organismo permanece en un estado de alerta prolongada. El cortisol se mantiene elevado, el sueño se fragmenta, el enfoque cognitivo disminuye y el metabolismo cambia. En ese contexto, quemar grasa se vuelve más difícil y la recuperación física se ralentiza.
Qué muestra la evidencia científica
En los últimos años, algunos estudios clínicos han analizado el efecto de la ashwagandha, una planta adaptógena utilizada tradicionalmente en la medicina ayurvédica, sobre marcadores de estrés. Una investigación clínica ampliamente citada observó que el uso diario de extracto de ashwagandha KSM-66, en dosis de 600 miligramos, se asoció con una reducción cercana al 30 por ciento en los niveles de cortisol sérico.
El mismo estudio reportó una disminución significativa en la percepción de ansiedad severa en los participantes. Estos resultados sugieren que la ashwagandha puede ayudar a modular la respuesta al estrés en personas con estrés crónico, especialmente cuando existe una activación sostenida del eje HPA.
Es importante aclarar que estos efectos no implican una solución definitiva ni inmediata. La respuesta varía según la persona, el contexto clínico y el estilo de vida.
Suplementos: apoyo, no reemplazo
Desde la fisiología, el objetivo no es silenciar el estrés, sino restaurar la capacidad del cuerpo para activarse y desactivarse cuando corresponde. La ashwagandha parece actuar sensibilizando ciertos receptores involucrados en la respuesta al estrés, ayudando al organismo a salir del estado de alerta constante.
Sin embargo, los especialistas coinciden en un punto clave. La suplementación es una herramienta táctica, no una estrategia completa. Puede reducir el ruido, pero no elimina las causas que mantienen activado el eje HPA.
Dormir poco, alimentarse mal, vivir con inflamación crónica y desajustes en los ritmos circadianos mantiene el sistema nervioso en tensión, incluso con suplementos.
Recuperar el equilibrio desde la base
Para lograr una mejora real y sostenible del estrés crónico, el abordaje debe ser integral. Regulación del sueño, manejo del estrés diario, actividad física moderada y nutrición adecuada siguen siendo los pilares.
Los suplementos pueden acompañar el proceso, pero no reemplazarlo. El cuerpo no necesita depender de un frasco de por vida. Necesita señales claras y repetidas de seguridad. Cuando esas señales existen, el sistema nervioso responde. Y el eje HPA, poco a poco, vuelve a hacer su trabajo.










