El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que no le preocupa que Cuba reciba petróleo de un buque ruso, en medio de la crisis energética que enfrenta la isla.
“No tengo ningún problema… tienen que sobrevivir”, afirmó el mandatario al referirse al envío de crudo desde Rusia.
Las declaraciones marcan un giro llamativo dentro de la política de presión que su propia administración ha mantenido sobre La Habana.
Un petrolero sancionado rumbo a la isla
El buque Anatoly Kolodkin, de bandera rusa y sancionado por Estados Unidos y la Unión Europea, transporta alrededor de 730.000 barriles de petróleo.
La embarcación se encuentra en ruta hacia Cuba y su llegada podría aliviar temporalmente la escasez de combustible en la isla, que ha provocado apagones y paralización económica en varias regiones.
Este envío se produce en un contexto en el que Washington había restringido fuertemente el suministro energético hacia Cuba.
Una crisis energética cada vez más profunda
Cuba enfrenta una de las peores crisis energéticas de los últimos años. La reducción del suministro desde Venezuela y las sanciones estadounidenses han dejado al país con severos problemas de abastecimiento.
Como resultado, los apagones prolongados se han vuelto frecuentes y afectan tanto a la economía como a servicios básicos.
El petróleo ruso representa un alivio momentáneo, aunque no resuelve el problema estructural de fondo.
Trump resta importancia al impacto
A pesar de la situación, Trump minimizó el efecto que pueda tener el envío de crudo.
“No va a tener impacto… Cuba está terminada”, afirmó, insistiendo en que el futuro del país no depende de un cargamento de petróleo.
Al mismo tiempo, criticó al gobierno cubano, al que calificó de corrupto, aunque reconoció que la población necesita recursos básicos como energía.
Un mensaje con implicaciones políticas
La decisión de permitir el paso del petrolero también refleja límites en la estrategia de presión de Washington.
Interceptar el buque habría escalado tensiones con Rusia en un momento de alta inestabilidad global.
Por eso, analistas consideran que esta postura muestra una combinación de pragmatismo y cálculo político.
Rusia entra en escena
Moscú ha defendido el envío de petróleo como una medida humanitaria ante la crisis que vive Cuba.
Sin embargo, expertos señalan que también tiene un componente geopolítico, al reforzar la presencia rusa en el Caribe y desafiar la influencia estadounidense en la región.
Un alivio temporal para una crisis mayor
Aunque el cargamento podría cubrir parte de la demanda energética de Cuba durante algunos días, la situación sigue siendo crítica.
La isla necesita alrededor de 100.000 barriles diarios para sostener su sistema energético, una cifra difícil de alcanzar en las condiciones actuales.
Por ahora, el envío ruso ofrece un respiro. Pero el problema de fondo sigue intacto.










