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Qué ocurre en el cuerpo cuando duermes con luz artificial

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© Stevanovicigor | Dreamstime.com

Dormir con una luz encendida puede parecer un detalle menor. Para el cuerpo, no lo es. La exposición a luz artificial durante el sueño interfiere con procesos biológicos fundamentales que regulan el descanso, las hormonas y el metabolismo.

El organismo humano está diseñado para dormir en oscuridad. Cuando esa condición no se cumple, incluso una luz tenue puede enviar señales confusas al cerebro.

La melatonina entra en conflicto

Uno de los principales efectos de dormir con luz artificial es la disminución de la melatonina, la hormona que regula el ciclo sueño-vigilia. La melatonina se libera en respuesta a la oscuridad y prepara al cuerpo para descansar, reparar tejidos y regular funciones internas.

La luz, especialmente la blanca o azul, inhibe su producción. Esto ocurre aunque los ojos estén cerrados. El cerebro sigue percibiendo la luz ambiental y ajusta sus señales hormonales en consecuencia.

Sueño más superficial y fragmentado

Dormir con luz artificial suele asociarse con un sueño menos profundo. Aumentan los microdespertares, se reducen las fases de sueño reparador y el descanso se vuelve menos eficiente.

Como resultado, muchas personas se despiertan cansadas, con sensación de no haber dormido lo suficiente, aunque hayan pasado varias horas en la cama.

Impacto en el metabolismo y la salud cardiovascular

La alteración del sueño no solo afecta la energía diaria. Estudios han vinculado la exposición nocturna a la luz con cambios en el metabolismo de la glucosa, aumento del apetito y mayor riesgo de aumento de peso.

También se ha observado una asociación con elevaciones en la presión arterial y alteraciones en la frecuencia cardíaca durante la noche, lo que sugiere un impacto en la salud cardiovascular a largo plazo.

El reloj biológico se desajusta

El cuerpo funciona según un ritmo circadiano de aproximadamente 24 horas. Este reloj interno regula el sueño, la temperatura corporal, la liberación hormonal y otros procesos clave.

Dormir con luz artificial confunde ese sistema. El cerebro recibe señales contradictorias sobre si es de día o de noche, lo que dificulta una sincronización adecuada. Con el tiempo, este desajuste puede contribuir a insomnio, fatiga crónica y cambios en el estado de ánimo.

No toda la luz es igual

La luz azul, emitida por pantallas y luces LED, es especialmente disruptiva. Es la que más interfiere con la melatonina. Incluso pequeñas fuentes de luz, como televisores encendidos, celulares o luces de pasillo, pueden tener un efecto acumulativo.

Dormir en oscuridad es prevención

Dormir en un ambiente oscuro no es una manía. Es una condición biológica básica. Apagar luces, reducir fuentes de iluminación artificial y crear un entorno nocturno adecuado ayuda al cuerpo a hacer lo que sabe hacer mejor durante la noche: recuperarse.

Dormir con luz artificial no siempre causa un problema inmediato, pero sí deja huella con el tiempo. Cuidar la oscuridad nocturna es una forma simple y efectiva de proteger el sueño y la salud general.

El Especialito

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