Corte limpio. Centro fundido. Exterior dorado. Eso es lo que se espera cuando alguien corta un Chicken Cordon Bleu bien hecho.
Aunque su nombre suena estrictamente francés, la versión más popular del Chicken Cordon Bleu se consolidó en la cocina europea del siglo XX y luego se volvió un clásico en restaurantes estadounidenses. La combinación es simple: pechuga de pollo, jamón, queso y una capa crujiente por fuera. La dificultad no está en los ingredientes, sino en lograr que el interior quede jugoso sin que el queso se escape durante la cocción.
Ingredientes
- 4 pechugas de pollo abiertas tipo mariposa
- 4 lonchas de jamón
- 4 lonchas de queso suizo o similar
- Sal y pimienta al gusto
- 1 taza de harina
- 2 huevos batidos
- 1 ½ tazas de pan rallado
- Aceite para freír o cocinar
- Palillos de madera
Preparación
Coloca cada pechuga entre papel plástico y aplánala ligeramente hasta que tenga un grosor uniforme.
Sazona con sal y pimienta. Coloca una loncha de jamón y una de queso sobre cada pechuga.
Enrolla firmemente desde un extremo y asegura con palillos.
Pasa cada rollo por harina, luego por huevo batido y finalmente por pan rallado, presionando para que el empanizado se adhiera bien.
Dora los rollos en una sartén con aceite caliente hasta que estén dorados por todos lados. Luego termina la cocción en el horno a 180 °C durante 15 a 20 minutos, hasta que el interior esté completamente cocido.
Retira los palillos antes de servir.
Para que quede perfecto
- No sobrellenes; el queso debe fundirse sin desbordarse.
- Sella bien los extremos antes de empanizar.
- Deja reposar unos minutos antes de cortar para que el queso se estabilice.
El Chicken Cordon Bleu funciona tanto para una cena especial como para un menú más clásico de fin de semana. Cuando lo cortas y el queso se mantiene cremoso sin salirse, sabes que todo salió como debía.










