El Marry Me Chicken no nació en Italia ni en Francia. Es una receta moderna que se volvió popular por una razón sencilla. Es cremosa, aromática y lo suficientemente elegante para sentirse especial sin ser complicada. Para San Valentín, funciona porque combina comodidad y presencia. Se cocina en una sola sartén, pero el resultado se siente cuidado.
La base es clara. Pechugas de pollo doradas, salsa cremosa con ajo, tomate seco y parmesano, y un toque de hierbas que equilibra la riqueza. No es un plato pesado si se ejecuta bien. El secreto está en el punto del pollo y en no dejar que la crema hierva sin control.
Ingredientes
- 4 pechugas de pollo
- Sal y pimienta negra al gusto
- 2 cucharadas de aceite de oliva
- 2 dientes de ajo picados
- 1/2 taza de tomates secos en tiras
- 1 taza de crema
- 1/2 taza de caldo de pollo
- 1/2 taza de queso parmesano rallado
- 1 cucharadita de tomillo seco o fresco
- 1 cucharadita de hojuelas de chile, opcional
- Perejil fresco picado
Preparación
- Sazona el pollo con sal y pimienta por ambos lados.
- Calienta el aceite en una sartén amplia a fuego medio.
- Dora el pollo por ambos lados hasta que esté bien sellado. Retira y reserva.
- En la misma sartén, añade el ajo y cocina unos segundos hasta que suelte aroma.
- Incorpora los tomates secos y mezcla.
- Añade la crema y el caldo. Cocina a fuego medio bajo hasta que la salsa empiece a espesar ligeramente.
- Agrega el parmesano y el tomillo. Mezcla hasta integrar.
- Regresa el pollo a la sartén y cocina a fuego bajo hasta que esté completamente cocido y la salsa tenga cuerpo.
- Ajusta sal y añade hojuelas de chile si deseas un toque picante.
- Termina con perejil fresco antes de servir.
Consejos útiles
- No sobrecocines el pollo. Debe quedar jugoso por dentro.
- Si la salsa espesa demasiado, añade un poco más de caldo caliente.
- El parmesano debe incorporarse fuera de hervor fuerte para evitar que se corte.
- Funciona bien con pasta, puré o pan rústico.
El Marry Me Chicken se sirve caliente, con la salsa cubriendo generosamente el pollo. Es un plato pensado para una cena íntima, donde el sabor es suficiente y no hace falta nada más que una buena conversación y tiempo compartido.










