Un estudio científico reciente ha identificado una mutación genética asociada al trastorno del espectro autista que afecta directamente los niveles de una hormona fundamental para la conducta social. El hallazgo aporta nueva evidencia sobre las bases biológicas del autismo y ayuda a explicar por qué algunas personas presentan mayores dificultades para interactuar, comunicarse o establecer vínculos sociales.
Los investigadores señalan que esta mutación interfiere con la producción o regulación de oxitocina, una hormona conocida por su papel en la empatía, el apego, la confianza y el reconocimiento emocional. La oxitocina actúa como un mensajero químico en el cerebro y es clave en comportamientos sociales tanto en la infancia como en la adultez.
Qué descubrió el estudio
El equipo científico analizó cómo una alteración genética específica modifica el funcionamiento de las neuronas encargadas de liberar oxitocina. Los resultados mostraron que las personas portadoras de esta mutación presentan niveles significativamente más bajos de la hormona, lo que impacta la forma en que el cerebro procesa señales sociales.
Según los autores, esta reducción hormonal no explica por sí sola el autismo, pero sí contribuye a ciertos rasgos característicos, como la dificultad para interpretar expresiones faciales, responder a estímulos sociales o establecer conexiones emocionales.
El papel de la oxitocina en la conducta social
La oxitocina ha sido ampliamente estudiada por su influencia en:
- el apego entre padres e hijos
- la confianza interpersonal
- la regulación de emociones
- la cooperación social
- la reducción del estrés social
Cuando sus niveles se ven alterados, el cerebro puede tener más dificultad para responder de forma adecuada a situaciones sociales, especialmente durante el desarrollo temprano.
Qué significa este avance para la ciencia
Este descubrimiento refuerza la idea de que el autismo tiene una base neurobiológica compleja, donde genética, química cerebral y desarrollo interactúan de manera profunda. También abre nuevas líneas de investigación para entender por qué algunas personas dentro del espectro presentan mayores desafíos sociales que otras.
Los investigadores aclaran que el autismo no se debe a una sola causa ni a un solo gen. Sin embargo, identificar mutaciones específicas permite avanzar hacia diagnósticos más precisos y tratamientos personalizados en el futuro.
¿Puede esto llevar a nuevos tratamientos?
Aunque todavía es temprano para hablar de terapias directas, los científicos consideran que comprender cómo ciertas mutaciones afectan la oxitocina podría ayudar a diseñar intervenciones más específicas, especialmente durante etapas tempranas del desarrollo.
Cualquier posible tratamiento deberá evaluarse cuidadosamente, ya que la conducta social es el resultado de múltiples sistemas cerebrales y no depende únicamente de una hormona.
Un paso más hacia la comprensión del autismo
Este estudio no busca reducir el autismo a un déficit, sino ampliar el conocimiento sobre su diversidad biológica. Comprender estos mecanismos ayuda a derribar mitos, promover la inclusión y avanzar hacia una atención más informada y empática.










