Las remesas Latinoamérica atraviesan un momento complejo. La depreciación del dólar y el aumento del desempleo en Estados Unidos reducen su impacto real. Aunque el flujo sigue creciendo en varios países, el poder adquisitivo se erosiona. Por eso, millones de hogares sienten el ajuste.
México fue el caso más evidente en 2025. El país registró una caída del 4,6 % en los envíos recibidos. De este modo, se rompió una racha de once años consecutivos de crecimiento. El total alcanzó 61.791 millones de dólares, según el Banco de México.
Mientras tanto, otros países mostraron cifras distintas. Colombia, República Dominicana y Centroamérica crecieron en conjunto un 8 %. Además, estos mercados concentran más del 90 % de los flujos regionales, con México como única excepción relevante.
Remesas Latinoamérica y el dólar débil
El problema no es solo el volumen. El dólar perdió cerca del 10 % de su valor en 2025. Asimismo, tocó su nivel más bajo en cuatro años. Esa depreciación reduce el alcance real del dinero enviado.
Especialistas advierten que el efecto es inmediato. Las familias reciben la misma cantidad, pero compran menos. Por otra parte, el impacto se siente con más fuerza en economías dependientes de estos ingresos.
Alejandra Y. Castillo, economista del Public Spend Forum, explicó que el entorno estadounidense no es saludable. Sin embargo, su efecto trasciende fronteras. La debilidad del dólar afecta al hemisferio completo y a la economía global.
Empleo en EE.UU. y presión adicional
El desempleo en Estados Unidos cerró 2025 en 4,4 %, uno de los niveles más altos desde 2021. Además, los despidos superaron los 100.000 en enero, según estimaciones privadas. Esa combinación reduce la capacidad de envío de los migrantes.
Cuando el empleo se desacelera, las remesas caen con rapidez. Así lo advirtió Nur Cristiani, estratega de inversión en J.P. Morgan. De este modo, se presiona el consumo local y la recaudación fiscal.
Finalmente, un nuevo impuesto agrava el panorama. Desde enero, Estados Unidos aplica una tasa del 1 % a las remesas. Cada punto adicional podría reducir los envíos hasta un 1,6 %. Las remesas Latinoamérica enfrentan así un escenario incierto.









